Quien quiere, puede. En Andalucía se le ha hecho una finta a la crisis, más acuciante aún en el sector de la construcción, y en 2009 se ha batido el récord en calificación de viviendas de protección oficial. Nada menos que 23.824 VPO, el mejor registro de los últimos veinte años. Esta buena noticia no responde al azar, sino al trabajo incansable del Gobierno de la comunidad autónoma para poner al servicio de la ciudadanía inmuebles de calidad a un precio asequible. Por eso, Andalucía es la comunidad que está a la cabeza en promoción de vivienda pública en toda España.

El Partido Popular, en su estilo marrullero archiconocido, ha intentado sembrar confusión en la opinión pública con datos manipulados y tirando por tierra una política que, impulsada por los socialistas, está dando sus frutos. Con el BOJA en la mano, los resultados de la Consejería de Vivienda de la Junta de Andalucía desnudan las mentiras del PP: el plan concertado se ejecutó en un 135% de sus objetivos durante el año pasado y el balance desde 2008 suma ya 172.166 actuaciones frente a las 114.780 inicialmente previstas, lo que supone un grado de cumplimiento del 150%.

No hace falta muchos calificativos, los datos están ahí al alcance de todos y cualquiera puede extraer sus propias conclusiones. Buena parte de estos números exitosos hay que apuntárselos al tesón del consejero Juan Espadas y su equipo. El empeño que ha puesto el Ejecutivo andaluz en este proyecto ha sido tal que se ha conseguido que las renuentes entidades financieras, poco proclives en estos momentos de incertidumbre económica, abran el grifo.

La iniciativa pública está manteniendo el pulso de la construcción en la comunidad. La VPO se ha convertido en el refugio del sector ante la crisis y el estallido de la burbuja inmobiliaria. Así, la iniciativa privada ha pasado de promover el 36,7% del total de VPO en 2007, al 69,7% en 2008 y a un 73,2% durante el pasado ejercicio.

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