Que no es el de la Loles. Es otro conejo y no una niña lo que ha sacado Mariano Rajoy de su chistera de prestidigitador poco avezado. Por fin sabemos que la receta del principal partido de la oposición para luchar contra el desempleo es abaratar el despido. Ya era hora de que se mojara, se quitara la careta y enseñara su agenda oculta. Lleva meses la patronal pregonando la necesidad de recortar derechos de la clase trabajadora, en ese tiempo el presidente del PP ha estado jugando al despiste, con posiciones ambiguas y discursos ambivalentes. La segunda gran idea es congelar el sueldo de los funcionarios, como ya hicieron en los tiempos de Aznar. El catecismo de la derecha ofrece siempre la misma fórmula: recorte de las conquistas sociales y laborales, que sean los más débiles los que se aprieten el cinturón.

En la entrevista concedida a El Mundo, Rajoy ha demostrado que tiene dos vocaciones frustradas. Por un lado, hace oposiciones a pitoniso: “Cuando gobierne bajará el paro”. Así, sin más, como por arte de ensalmo o a través de conjuros secretos, a lo Harry Potter. Y tiene que recurrir a la magia o a lo esotérico porque no tiene nada que ofrecer a la ciudadanía. No lo digo yo, que también lo creo, lo ha reconocido don Mariano esta mañana en una entrevista en la Cadena Ser: perfilará su alternativa durante los próximos meses en el marco de cinco grandes convenciones. ¿Y qué ha estado haciendo hasta ahora? Pues eso, sacar conejos de la chistera.

La segunda aspiración no cumplida es la de ser futbolista. Rajoy sueña con ser una estrella del deporte rey y, además, demuestra que no tiene abuela. Responde a una pregunta del periodista: “Sería un mediapunta. Como Kaká, como Cesc o como Iniesta. Los tres son jugadores seguros y fiables“. No pica bajo el político gallego y se compara, sin modestia alguna, con lo mejorcito del panorama futbolístico. La ciudadanía no piensa lo mismo y le ha dado ya dos veces calabazas enviándolo al banquillo… de la oposición. No me imagino a Rajoy con el 8 del Madrid o del Barça en la espalda, tampoco con el 4 del Arsenal, lo visualizo con un número por encima del 25, un dorsal de eterna esperanza que no acaba nunca de cuajar y es cedido a otros equipos de inferior categoría para que se foguee.

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