Política y esperpento

enero 5, 2010

Los que no creen en la política tienden al esperpento, al uso y abuso de este instrumento esencial para las sociedades democráticas, a la banalización de lo público porque tienen abrigo privado. La política no es una mercancía de usar y tirar, es un bien que hay que preservar para el interés general de la sociedad. En esta época de caída de tensión del debate político resuenan con más fuerza las baladronadas, las exageraciones frívolas y las sandeces. Una de esas actuaciones utilitarias y miserables frente la legítima dialéctica entre partidos la ha  protagonizado el PP en la ciudad de Madrid: el concejal del distrito de Chamartín ha autorizado en la cabalgata de Reyes Magos una carroza patrocinada por una asociación ultraconservadora contra la Ley del Aborto.

El dislate tiene miga. Se produce una confusión inaceptable de partido e institución en un intento chusco de arrimar el agua al molino del PP a fin de arañar un (teórico) puñado de votos. Olvida este preclaro concejal popular que desde una administración se gobierna para el conjunto de la ciudadanía, para los que te votan y para los que no, y su principal responsabilidad es favorecer la convivencia. Utilizar una actividad pública para barrer indisimuladamente para la casa partidaria supone, además de una actitud poco democrática, una ofensa a una parte de la sociedad. Al cortejo de sus majestades de Oriente asisten partidarios y detractores de la interrupción voluntaria del embarazo. Pero, sobre todo, niños y niños que viven este acontecimiento con ilusión y alegría inusitadas, con lo que el gesto resulta aún más espantoso, indecente y reprochable. No vale cualquier atajo para derrochar politiquería barata.

Foto.- Público. Carroza de la plataforma antiabortista ‘Derecho a Vivir’.

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