Un pequeño gran paso

Manuel-Gracia-y-Mar-Cambroll

A veces los pequeños avances tienen tanta importancia como las grandes conquistas. La consolidación de un nuevo derecho ciudadano, por muy reducido que sea el colectivo o grupo al que afecta, representa un hito en el fortalecimiento de nuestra democracia. En ocasiones, lo reseñable no es tanto el número de beneficiarios como lo simbólico de las decisiones.

El Parlamento de Andalucía aprobó ayer por unanimidad una iniciativa para erradicar la discriminación de las personas transexuales. La propuesta, presentada por el PSOE, sumó los votos de IU y PP, partido éste último que se ha tenido que desdecir o rectificar sus posiciones anteriores (rechazó una medida similar en el Congreso de los Diputados en 2007). Bienvenido el grupo popular al consenso: para Andalucía es más beneficiosa la adición que la división.

Al margen de esta anécdota, lo trascendente es que esta propuesta supone avanzar en justicia social. Cierto que el censo de personas transexuales es muy pequeño, pero constituye un grupo social para el que hay que arbitrar medidas que eviten la discriminación (e incluso la marginalidad o la exclusión social) por razón de género. El paso dado por la Cámara andaluza significa el reconocimiento de una realidad que salta a la vista, con la que convivimos en nuestra vida cotidiana sin echarle apenas cuenta.

La propuesta se suelda a nuestro Estatuto de Autonomía. Nuestra carta autonómica contempla la lucha contra toda forma de sexismo, preconiza que toda persona tiene derecho a que se respete su orientación sexual y su identidad de género y anima a los poderes públicos a promover políticas para garantizar el ejercicio de este derecho. En este sentido, lo aprobado por el Parlamento se concreta en:

  1. Impulsar en el marco de las competencias de la comunidad una ley para evitar la discriminación por motivo de identidad de género y el reconocimiento de los derechos de las personas transexuales.
  2. Actuaciones en materia de salud para que las personas transexuales sean tratadas conforme a su identidad de género y establecer una guía clínica, con el consenso de los profesionales, para la atención de las personas transexuales.
  3. Medidas de discriminación positiva para las personas transexuales en materia de empleo.
  4. Brindar apoyo social a todas las personas que están en el proceso de reasignación de género.

En definitiva, como recoge la exposición de motivos de la iniciativa socialista, los avances sociales en la lucha contra cualquier tipo de discriminación han de entenderse como progreso colectivo en el camino hacia una sociedad más justa y equitativa.

PD.- Me muerdo la lengua para no entrar en el delírium trémens (no de alcohol sino de poder) de Francisco Camps. La frase dirigida al portavoz de los socialistas valencianos tiene miga: “A usted le encantaría coger una camioneta, venirse de madrugada a mi casa y por la mañana aparecer yo en una cuneta“. Menudo desvarío. Freno que me embalo. Para que luego digas, Lantia.

Foto.- Manuel Gracia, portavoz del grupo socialista, y Mar Cambrollé, presidenta de la Asociación de Transexuales de Andalucía.