Sin cabeza

Definitivamente, la profundidad y las futuras graves consecuencias del escándalo Gurtel tienen al Partido Popular de los nervios. En Andalucía, también, y la ola del maremoto aún no ha llegado de lleno a este territorio, sólo ha aflorado algún asunto, de momento de relativa relevancia, en algún punto de esta comunidad y ha salpicado o cuestionado el expediente de su jefe de filas, Javier Arenas, por aquella época secretario general del partido en España como escudero fiel de José María Aznar. ¿Tuvo algo que ver o conocía lo que pasaba a su alrededor?

La cara que ofrece Arenas estos días es un poema o el espejo de un alma atormentada: marcadas ojeras, mirada sombría, rictus de preocupación, irascibilidad a flor de piel. El lenguaje no verbal confirma un estado anímico caracterizado por el desasosiego y la inquietud. Repasando la nómina de sus amigos del alma, colegas de pádel y parranda, todos están imputados por su conexión, contrastada por la autoridad judicial, con la trama corrupta. A día de hoy, el ex eurodiputado Gerardo Galeote, el tesorero nacional suspendido temporalmente de sus funciones, el senador Luis Bárcenas, o el ex dirigente Jesús Sepúlveda tienen que rendir cuentas con los tribunales.

Cuando uno no está en sus cabales, cuando uno tiene la sesera en otros asuntos, suele cometer errores, se deja arrastrar por la vehemencia y no por la razón, se empecina, se enroca en los aspavientos, ve fantasmas por todas partes. Arenas ha pensado que la mejor barricada para guarecerse mientras que concluye la balacera de la Gurtel se construye con la confrontación, la crispación, la bronca y la estrategia del ventilador. Cada día monta un numerito en el Parlamento, el lenguaje de los portavoces populares se ha endurecido, van a degüello contra todo lo que se mueva, encanallan la vida pública sin escrúpulos y con una vileza inusitada, ven fantasmas por todas las esquinas.

La última del PP provoca vergüenza y repugnancia. Que Arenas tiene una especial inquina hacia Manuel Chaves, ex presidente de la Junta y vicepresidente del Gobierno, es archiconocido. Como ya ocurre en Andalucía desde hace años, el Gobierno de España, como medida de transparencia y de calidad democrática, ha hecho público el patrimonio del presidente y sus ministros. Chaves tiene poca fortuna: poco más de 69.000 euros. A preguntas periodísticas sobre sus escasos ahorros, lo ha atribuido a que lo ha invertido en la educación de sus hijos y en viajar. En definitiva, en lo que le ha dado la gana.

El PP, jaleado por algunos medios de la derecha, ha hecho gala de sus miserias y de su escasa catadura moral, rizando tanto el rizo que le piden a Chaves que haga públicas las donaciones a sus descendientes y la liquidación correspondiente de los impuestos. Algo que nunca ha dicho el dirigente socialista: ha hablado de enseñanza, no de patrimonio inmobiliario. No sólo mienten como bellacos, sino que demuestran la perversión de algunas mentes con tal de hacer daño a personas honestas. Y Arenas le ha encargado esa puñalada trapera a un profesor de la Universidad de Jaén, que ha asumido con gusto el papel de sicario. De vergüenza. Es que esta gente tiene correas, bigotes, los pelos como escarpias, úlceras y berrinches, pero han perdido la cabeza.

Fotos.- El País e Ideal.