Impudencia

Los medios de comunicación ponen hoy sobre la mesa un catálogo del doble discurso, del desafuero o de la moral lábil del PP en Andalucía, con Javier Arenas como capataz del desahogo y la impudencia. Nada mejor que enumerar sin dilación las actitudes impúdicas en lugar de enfrascarse en discursos retóricos.

  • Transfuguismo: El PP pone el grito en el cielo porque va a perder la Alcaldía de Benidorm por una alianza de doce concejales expulsados del PSOE desde el mismo momento en que firmaron la moción de censura con un tránsfuga del PP. Sin embargo, en este mandato municipal la derecha ha rebañado 24 alcaldías por este filibustero método y todos sus ediles siguen dentro del partido de la gaviota. Esta mañana, en Posadas, un pequeño municipio de Córdoba, los populares han dado un nuevo ejemplo de su doble rasero en un intento mezquino de ocupar al abordaje el sillón consistorial, aunque el tiro les ha salido por la culata. El concejal díscolo de Izquierda Unida se ha arrepentido y ha seguido finalmente las directrices de su organización. Cuando el PP se apoya en tránsfugas (y van…) lo hace por el interés general, cuando es al contrario se rasgan las vestiduras.
  • Compañías despreciables: Al PP le da igual los compañeros de viaje con tal de conseguir sus objetivos políticos y se une a ellos sin escrúpulos. En Estepona, interactúa un día sí y otro también con un grupo de imputados en la operación Astapa con tal de hacerle la vida imposible al alcalde socialista, que gobierna en minoría, y asfixiar la gestión municipal. Se ha marcado como reto la disolución del ayuntamiento y la convocatoria anticipada de elecciones y no se para ante nada para hacer realidad este oscuro deseo.
  • Despilfarro: Los altos cargos de la Junta de Andalucía tienen la nómina más baja de todas las administraciones. Por ejemplo, el salario medio de un alto cargo andaluz se sitúa en 61.500 euros brutos al año mientras que en la Comunidad de Madrid es de 83.900 euros, una nada desdeñable diferencia de más de 22.000 euros, el sueño dorado de muchas familias que apenas llegan a final de mes. En la corte de Esperanza Aguirre, un director general gana incluso más que el presidente del Gobierno andaluz. Aún así, por iniciativa del titular de la Junta, José Antonio Griñán, se van a congelar las retribuciones de los altos cargos de la administración autonómica y se van a regular los honorarios de los directivos de las empresas públicas. Unas medidas de contención y austeridad en estos momentos difíciles que se podrían y deberían extender también a los ayuntamientos. Arenas, conocidos los planes de ajuste que impulsa Griñán, redobla demagógicamente su apuesta para con la Junta y no dice nada de los elevados emolumentos de algunos munícipes, gestores y cargos de confianza de ayuntamientos gobernados por el PP. ¿Por qué no corta por iniciativa propia el despilfarro en los consistorios de Málaga, Almería, Cádiz o Huelva?
  • Pluralismo: Andalucía está en la vanguardia en lo referente a la calidad de nuestra democracia o al respeto del pluralismo político. Nuestro marco normativo es más avanzado que el de otras muchas autonomías: por ejemplo, disponemos de un Consejo Audiovisual o el director general de la RTVA es elegido por el Parlamento. Pese a esta realidad incontrovertible, la cohorte de la derecha se desgañita con el mensaje de que en Andalucía se ha instaurado un régimen, una patraña con la que justificar sus innumerables derrotas en las elecciones y un insulto a los millones de andaluces y andaluzas que votan con libertad a la opción política que les da la gana cada cuatro años. La última barrabasada del PP en este capítulo se registra en Granada. Como no tenía mayoría suficiente en el consejo de administración de la nueva televisión local para tomar algunas decisiones, cogió por la calle de en medio y amplió en dos integrantes su presencia en el órgano, pasándose por el arco del triunfo la ley y pisoteando la representación plural que marca la composición del pleno municipal. La Dirección General de Comunicación Social de la Junta ya ha advertido al consistorio que o se ajusta a la ley o podría perder la licencia para emitir. Seguro que el PP acusará al Gobierno andaluz de persecución política y/o sectarismo, y el incumplimiento de la norma no será más que una minucia sin importancia.

Con este elenco de comportamientos insanos desde un punto de vista democrático, resulta patético que todos los días Arenas reparta urbi et orbi lecciones (o admoniciones) de buenas prácticas políticas. Tendría que recibir un curso acelerado de reciclaje y aparcar sus trasnochados modos cínicos y populistas.

Fotos.El Mundo y Libertad Digital.