Misil Bolt

Usain Bolt

Los grandes acontecimientos deportivos deparan portentosas exhibiciones. Hombres y mujeres nos deslumbran con proezas que se antojan inimaginables para el conjunto de los seres humanos, incapaces de adquirir esas cotas de rendimiento y siempre afectados por contracturas, kilos de sobrepeso o apatía para ejercitar el cuerpo. Se ven deportistas de elite que consiguen exprimir al máximo las posibilidades del organismo humano, una maquinaria aparentemente frágil que, bien preparada, funciona con la precisión de un reloj suizo. Ayer en los Mundiales de Atletismo Berlín 2009 le tocó de nuevo el turno a Usain Bolt, un velocista jamaicano que corre como un guepardo y da la sensación de que no le cuesta nada avanzar a ese ritmo vertiginoso, es un misil de carne y hueso. En sólo 41 zancadas, a razón de dos metros y 44 centímetros en cada paso, devoró su propio récord, lo rebajó en 11 centésimas. Ha establecido una nueva plusmarca mundial de los 100 metros que da vértigo: ¡¡¡9 .58!!! Es un registro sideral. Posiblemente, hoy por hoy, sólo superable por este espigado atleta superdotado que en unos días cumplirá 23 años. Los demás compiten en el mundo de los mortales. Siempre me hago en estos casos las mismas preguntas: ¿hasta cuándo se podrán ir rebajando marcas?, ¿dónde está el límite?, ¿hasta dónde puede llegar el ser humano en la práctica limpia (sin sustancias dopantes) del deporte? Vendrán nuevas e increíbles demostraciones que nos dejarán helados. Mientras tanto seguiré con mi ritmo de corredor de fondo veterano y amateur. Cada cual hace lo que puede.

Os recomiendo el análisis que hace de la gesta de Bolt el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, en El País: Sencillamente espectacular. Pero aún mejor que las palabras el vídeo de una carrera pasará a la historia.