Gran paso

Existe ya un preacuerdo. Unicaja y CajaSur van a unir sus destinos. La fusión, si alguna mano negra que mece la cuna no la aborta, irá a buen puerto. La entidad cordobesa se une así a la operación impulsada por el presidente de Unicaja, Braulio Medel, con la Caja de Jaén. Se constituirá una gran caja netamente andaluza con 1.460 oficinas que se colocaría entre las cinco más potentes del mercado financiero en depósitos y la sexta en activos. Es una oportunidad de enorme significación para la comunidad autónoma y un gran paso en la conformación de esa gran entidad andaluza de ahorro que sectores políticos, económicos y sociales reclamaban a voces desde hace mucho tiempo. Sólo falta rubricar por escrito lo hablado en las últimas jornadas por los responsables de ambas firmas. Sin duda, una gran noticia que supone un salto cualitativo en la musculatura financiera de Andalucía frente a la Caixa, CajaMadrid o Bancaja.

Llega esta confirmación que rompe los planes al presidente del PP andaluz, Javier Arenas, que ha intentado con todas sus energías un enlace entre CajaSur y CajaMurcia. Ha movido hilos con el presidente de Murcia, su compañero de partido Ramón Luis Valcárcel, y ha fracasado con estrépito. Cuesta entender que un dirigente político de esta tierra haya apostado por razones espurias por hacer descarrilar una operación formidablemente positiva para Andalucía. Prefería el fiasco de una fusión que reportará indudables beneficios a la comunidad a cambio de un hipotético desgaste del Ejecutivo que preside José Antonio Griñán. El líder de la oposición andaluza es político del corto plazo, del rédito menor y de las oportunidades de almoneda. Arenas demuestra una vez que no tiene madera de hombre de estado y que no aspira a ser alternativa de gobierno, que se mueve con demasiada ansiedad por sus afanes electorales y su autorreconocida hambre de poder. Con esos manejos no se construye precisamente una Andalucía más fuerte y con más futuro.

Coto a la barbarie

De Baena a Isla Cristina. El espanto no conoce fronteras. Otra violación múltiple sacude nuestras conciencias. Siete menores, dos de ellos con una edad inferior a los 14 años y por tanto inimputables con la legislación en la mano, han agredido sexualmente a otra menor de 13 años con problemas psíquicos. El horror adquiere dimensiones descomunales. Algo estamos haciendo mal (todos y todas, sin excepción) para que por las cabezas de unos críos pasen atrocidades de este calibre.

La sociedad no se puede quedar cruzada de brazos ni dejar impunes estas conductas inadmisibles. Es imprescindible un profundo y sereno debate colectivo con la ulterior asunción de medidas que, de forma estructural, corrijan esas lacerantes goteras que arruinan nuestra convivencia. No cabe duda de que hay que seguir profundizando en la educación en igualdad y en valores y también estudiar una posible modificación legal que proteja mejor a las posibles víctimas y penalice las acciones deleznables. Como padre resulta desolador que dos de los agresores estén ya en su casa por tener sólo 13 años.

José Chamizo, defensor del Pueblo de Andalucía, lanza la idea de arbitrar algún tipo de castigo a los chicos que delinquen (por ejemplo, órdenes de ingreso en centros de trastornos del comportamiento), sobre todo cuando aumentan los agresores menores de edad. ¿Hay que poner sobre la mesa la reflexión sobre una eventual reforma de la Ley del Menor para penalizar más estrictamente los delitos de violación? El asunto es complejo: exige cabeza fría y no dejarse arrastrar por el acaloramiento del momento (¡ya no estamos en el Far West!), sino tomar decisiones meditadas y eficaces. Esta lacra se corrige especialmente con prevención sin olvidar el efecto disuasorio que tiene la sanción.

Besos

BESOS
Gabriela Mistral

Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.

Hay besos silenciosos, besos nobles
hay besos enigmáticos, sinceros
hay besos que se dan sólo las almas
hay besos por prohibidos, verdaderos.

Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.

Hay besos problemáticos que encierran
una clave que nadie ha descifrado,
hay besos que engendran la tragedia
cuantas rosas en broche han deshojado.

Hay besos perfumados, besos tibios
que palpitan en íntimos anhelos,
hay besos que en los labios dejan huellas
como un campo de sol entre dos hielos.

Hay besos que parecen azucenas
por sublimes, ingenuos y por puros,
hay besos traicioneros y cobardes,
hay besos maldecidos y perjuros.

Judas besa a Jesús y deja impresa
en su rostro de Dios, la felonía,
mientras la Magdalena con sus besos
fortifica piadosa su agonía.

Desde entonces en los besos palpita
el amor, la traición y los dolores,
en las bodas humanas se parecen
a la brisa que juega con las flores.

Hay besos que producen desvaríos
de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien son besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Besos de llama que en rastro impreso
llevan los surcos de un amor vedado,
besos de tempestad, salvajes besos
que solo nuestros labios han probado.

¿Te acuerdas del primero…? Indefinible;
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos
y en los espasmos de emoción terrible,
llenaron sé de lágrimas tus ojos.

¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso
te vi celoso imaginando agravios,
te suspendí en mis brazos… vibró un beso,
y qué viste después…? Sangre en mis labios.

Yo te enseñe a besar: los besos fríos
son de impasible corazón de roca,
yo te enseñé a besar con besos míos
inventados por mí, para tu boca.

No tengo nada que perder

NO TENGO NADA QUE PERDER
José Manuel Caballero Bonald

Aquel nocturno yerbazal, al borde
del declive de enebros, ciegamente
buscado entre la efímera
yacija de la luna, ciñe
con sus férvidos nudos toda
la historia de mi vida, el privilegio
de mi junta y profética memoria,
y allí estará mi libertad
entumeciéndose, cómplice cuerpo transitorio
fronterizo del mío para nunca.

La tierra genital, los estandartes
clandestinos del sueño, la prohibida
palabra, perseveran
junto al amor que escribo, tachan
con su verdad las otras más posibles.

Compartida codicia, ¿qué
haré con este cuerpo
sin el suyo?
Subí desde la sombra
hasta la luz, puse mi mano
en el aire vacío: aquí me entrego, dije,
no tengo nada que perder. Cuántos
anhelantes resquicios del deseo
se iluminaron para mí, mientras anduve
tropezando.
En las dunas aquellas,
cerca de la hondonada venturosa,
con el metal marítimo fundiéndose
debajo del amor, fui despojado
del lastre ritual de la memoria
y penetró mi vida en la del cuerpo
ofrecido. Aquí me entrego, dije,
preso estoy en mi propia libertad.

Escalofrío

Suena el despertador a las 7.50 y conecto la radio. Es mi rutina diaria. Esta mañana me asalta una noticia que me hace retorcerme y saltar de la cama como un resorte. Un chorro de aire frío se cuela en la habitación por las ondas y espanta el sopor matinal fulminantemente. Cuenta la SER (supongo que habrá ocurrido en todas las cadenas de radio) que seis chicos, cinco de ellos menores, uno con tan sólo 13 años, han violado en serie a una adolescente también de 13 años en Baena (Córdoba). La brutal agresión sexual se produjo en dos etapas: primero, cuatro de los acusados la abordaron en los aledaños de la piscina municipal y, minutos más tarde, otros dos remataron la indecente faena en los vestuarios del recinto. Los seis jóvenes la amenazaron con hacer público el contenido de un vídeo donde la chica mantenía relaciones sexuales con un amigo y la víctima sucumbió a la intimidación por miedo a que sus escarceos llegaran a oídos de su familia. La niña tardó tres días en contar a sus padres este durísimo y espeluznante episodio vital. Cuando uno analiza este caso se le ponen los vellos como escarpias, le corroe la indignación y se plantea qué tipo de educación reciben algunos jóvenes en sus entornos familiares. ¡Cómo se puede llegar a ese grado de atrocidad! ¡Cómo se puede tener la frialdad de ponerse en cola para violar a una persona indefensa, de usarla como si fuera un objeto inanimado y sin sentimientos! Esos gandules miserables le han provocado un trauma y un daño psicológico que esperemos que no sean irreparables. Es la hora de la Justicia.

Noticia en El País.
Noticia en el Diario Córdoba. Declaraciones de la madre tras el estremecedor suceso.

Jugando con The Beatles

Los fanáticos de The Beatles, entre los que me incluyo, ya tenemos otra pieza para colección. Han sacado un videojuego, con el título The Beatles: Rock Band, para Xbox 360, Playstation 3 y Wii. El trailer tiene muy buena pinta. Ayer se pudo ver por primera vez en España una demo recientemente presentada en la Feria E3 de Los Ángeles. Sale a la venta el 9 de septiembre,  junto a un CD recopilatorio con canciones digitalizadas, por un precio nada módico de 250 dólares, más de 200 euros. Para más detalles, te recomiendo esta información de El País: John Lennon resucita en 3D.

Siempre Triana

El legado de Triana perdura en el tiempo. Su aportación a la música es inobjetable. Es una opinión compartida y extendida. Mi amigo José María Pachón, escudero valioso de este grupo icono del rock andaluz y uno de los pocos que compartía sus sabores y sinsabores en esas carreteras y tugurios en la década de los setenta, me hace llegar un vídeo de excepción o “flipante”, como lo define él, con una versión de Tu Frialdad, todo un clásico de Triana, a cargo de Deim Robinson y Juan Carlos Guadix en el concierto Flamenco Soul contra el Racismo. Merece la pena dedicar cinco minutos en degustar esta delicia. De estrambote, la versión original.


Tirar de la manta

El tesorero nacional del PP empieza a ponerse nervioso. El acoso judicial y político en torno a su súbito enriquecimiento le empieza a pasar factura, la investigación del caso Gurtel lo sitúa cada día un poco más cerca del abismo. El senador Luis Bárcenas siente el desafecto de la cúpula nacional de su partido. Dicen que la secretaria general, María Dolores de Cospedal, quiere cortar por lo sano, hacer su rodar su cabeza. Bárcenas se ve como chivo expiatorio y amenaza con tirar de la manta.

En el partido me tratan mucho peor que a [Francisco] Camps y debería ser al revés porque yo manejo una información delicada que Camps nunca tendrá y he cubierto las espaldas a mucha gente en estos años. Encima, yo ni siquiera estoy imputado, él sí”. Esta reflexión aparecía en una información de El País que pone de relieve el desaliento y el resentimiento que están germinando en el fuero interno del tesorero nacional del PP. Su entorno más cercano es conocedor de este estado de ánimo taciturno y despechado. Suele pasar. Cuando se suelta a alguien a la deriva, cuando se abandona a alguien a su suerte, éste se agarra a cualquier asidero para salvarse de la quema o para no comerse el marrón en solitario. Si nadie lo consuela, si no atisba un mínimo de solidaridad fraternal, será la hora del fuego cruzado.

El primer aviso se lo ha mandado a Esperanza Aguirre, a la que considera muñidora de sus desgracias, instigadora de las filtraciones que lo están llevando al patíbulo. Cuenta El Mundo que cuando Cospedal lo animó a dimitir, Bárcenas dijo que si le echaban, hablaría de cosas escabrosas de Aguirre y su vicepresidente, Ignacio González, además de que daría datos sobre la boda de Alejandro Agag y Ana Aznar, banquete pagado presuntamente por el cerebro de la trama corrupta que investiga el juez. La presidenta de Madrid se ha revuelto con rapidez y contundencia: “Le pido de rodillas al señor Bárcenas que toda la información que tenga sobre mí la haga pública cuanto antes y además, con mucha claridad y con mucha precisión“. ¿Quién será el o la siguiente? El tesorero es, hoy por hoy, un animal herido dispuesto a llevarse por delante a quien encarte.

En el PP matándose y Mariano Rajoy, como siempre, haciendo la vista gorda, en un ejercicio impúdico de dejación de funciones…

PD.- ¿Por qué El Mundo publicó el domingo la foto de Bárcenas y Javier Arenas jugando al pádel? ¿Se ha abierto la veda contra el presidente del PP andaluz? ¿Le está devolviendo unas cuantas facturas atrasadas Pedro J. Ramírez? Es un ovillo que habrá que desenredar.

Foto.- Bárcenas y Aguirre,

Recuerdo de una tarde verano

RECUERDO DE UNA TARDE DE VERANO
Luis García Montero

Aquel temblor del muslo
y el diminuto encaje
rozado por la yema de los dedos,
son el mejor recuerdo de unos días
conocidos sin prisa, sin hacerse notar,
igual que amigos tímidos.

Fue la tarde anterior a la tormenta,
con truenos en el cielo.
Tú apareciste en el jardín, secreta,
vestida de otro tiempo,
con una extravagante manera de quererme,
jugando a ser el viento de un armario,
la luz en seda negra
y medias de cristal,
tan abrazadas
a tus muslos con fuerza,
con esa oscura fuerza que tuvieron
sus dueños en la vida.

Bajo el color confuso de las flores salvajes,
inesperadamente me ofrecías
tu memoria de labios entreabiertos,
unas ropas difíciles, y el rayo
apenas vislumbrado de la carne,
como fuego lunático,
como llama de almendro donde puse
la mano sin dudarlo.
Por el jardín, el ruido de los últimos pájaros,
de las primeras gotas en los árboles.

Aquel temblor del muslo
y el diminuto encaje, de vello traspasado,
su resistencia elástica
vencida con el paso de los años,
vuelven a ser verdad, oleaje en el tacto,
arena humedecida entre las manos,
cuando otra vez, aquí, de pensamiento,
me abandono en la dura solución de tus ingles
y dejo de escribir
para llamarte.

Me basta así

ME BASTA ASÍ
Ángel González

Si yo fuese Dios
y tuviese el secreto,
haría un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
—de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso—;
                                entonces,

si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando —luego— callas…
(Escucho tu silencio.
                     Oigo
constelaciones: existes.
                        Creo en ti.
                                    Eres.
                                          Me basta).