Gran paso

Existe ya un preacuerdo. Unicaja y CajaSur van a unir sus destinos. La fusión, si alguna mano negra que mece la cuna no la aborta, irá a buen puerto. La entidad cordobesa se une así a la operación impulsada por el presidente de Unicaja, Braulio Medel, con la Caja de Jaén. Se constituirá una gran caja netamente andaluza con 1.460 oficinas que se colocaría entre las cinco más potentes del mercado financiero en depósitos y la sexta en activos. Es una oportunidad de enorme significación para la comunidad autónoma y un gran paso en la conformación de esa gran entidad andaluza de ahorro que sectores políticos, económicos y sociales reclamaban a voces desde hace mucho tiempo. Sólo falta rubricar por escrito lo hablado en las últimas jornadas por los responsables de ambas firmas. Sin duda, una gran noticia que supone un salto cualitativo en la musculatura financiera de Andalucía frente a la Caixa, CajaMadrid o Bancaja.

Llega esta confirmación que rompe los planes al presidente del PP andaluz, Javier Arenas, que ha intentado con todas sus energías un enlace entre CajaSur y CajaMurcia. Ha movido hilos con el presidente de Murcia, su compañero de partido Ramón Luis Valcárcel, y ha fracasado con estrépito. Cuesta entender que un dirigente político de esta tierra haya apostado por razones espurias por hacer descarrilar una operación formidablemente positiva para Andalucía. Prefería el fiasco de una fusión que reportará indudables beneficios a la comunidad a cambio de un hipotético desgaste del Ejecutivo que preside José Antonio Griñán. El líder de la oposición andaluza es político del corto plazo, del rédito menor y de las oportunidades de almoneda. Arenas demuestra una vez que no tiene madera de hombre de estado y que no aspira a ser alternativa de gobierno, que se mueve con demasiada ansiedad por sus afanes electorales y su autorreconocida hambre de poder. Con esos manejos no se construye precisamente una Andalucía más fuerte y con más futuro.