¿Se irá el caimán?

No hay más ciego que quien no quiere ver. La realidad es tozuda, se manifiesta una y otra vez por mucho que intentemos esconderla, maquillarla o adaptarla a nuestras necesidades. Una encuesta publicada hoy por El Correo de Andalucía recoge, una vez más, un grito social repetido hasta la saciedad: el 55% de los votantes del PP no quiere que Arenas sea su candidato a la Junta. El dato es demoledor, capaz de hacer temblar hasta los cimientos más sólidos y profundos, suficientemente duro cómo para abrir una reflexión en el seno del búnker en el que Javier Arenas dirige con mano de hierro a su partido. Al jefe de la oposición en Andalucía no lo quieren ni los suyos. Así difícilmente podrá ganar unas elecciones… Y lleva acumulado un rosario de derrotas en Andalucía. La más reciente hace apenas dos semanas en las europeas.

Por el contrario, como ya manifestaron las urnas el pasado 7 de junio, la llegada de José Antonio Griñán a la Presidencia de la Junta ha tenido una excelente acogida por parte de la opinión pública. La sociedad aplaude el cambio al frente de la dirección del Ejecutivo autonómico y esa evidencia incontestable deja en peor lugar incluso el inmovilismo de Arenas, perdedor contumaz que no suelta el sillón ni con agua caliente. No obstante, parece que se mueve algo en los subterráneos del PP, que surgen voces que piden cambio de estrategia y de personas. Pese a todo, no se atreverán a moverle la silla a Arenas. No sabemos si la profunda desafección ciudadana hará que este caimán se vaya para Barranquilla. Lo que parece obvio es que si queda y aguanta otro nuevo chaparrón, en 2012 se despeñará por el barranco electoral.

Foto.- Griñán y Arenas.