Sin preguntas

Los periodistas, cada vez, son menos reivindicativos. Aceptan sin más convocatorias sin preguntas. La rueda de prensa empieza a ser una especie en peligro de extinción. Del ‘hoy no toca’ que puso de moda Jordi Pujol se ha pasado a la declaración institucional sin posibilidad de interrogar a los comparecientes. Y los redactores sumisos y aborregados sin levantar la voz, aceptando las reglas impuestas por las fuentes y haciendo de altavoz de opiniones sin contrastar. Va siendo hora de un gesto de rebeldía. El ejercicio profesional, día a día, se empobrece con concesiones como éstas. La Federación de la Asociaciones de la Prensa de España (FAPE) ya alzó tímidamente la voz durante la pasada campaña electoral. No ha surtido ningún tipo de efecto.

Ayer se produjo un nuevo episodio de esta moda de convocar a los medios sin aceptar preguntas. Uno más y no será el último, por desgracia. El ex ministro de Defensa Federico Trillo ofrecía su valoración a los medios después de la publicación de la sentencia condenatoria de tres mandos militares por el accidente del Yak 42. Emitió su parecer, soltó su perorata y se negó a aclarar nada a los periodistas destacados en esa conferencia convocada con urgencia. Los reporteros aceptaron ese formato. Allá ellos. Pero sin preguntas no hay periodismo.