En la picota

La trama de presunta corrupción que sacude los cimientos del PP crece sin parar. El Tribunal Superior de Justicia de Valencia ha citado a declarar como imputado al presidente valenciano, Francisco Camps, al número dos del partido en esa comunidad, Ricardo Costa, y a dos ex altos cargos más de la Generalitat. Camps, por quedar acreditado en la investigación que recibió regalos a cambio de concesiones públicas, está en la picota. Éstas son las consecuencias de haber recibido, supuestamente, trajes valorados en miles de euros y pagados por Orange Market y por otras empresas de la red.

La dirección nacional de su partido ha manifestado su apoyo inquebrantable a uno de los que suenan como delfines de Mariano Rajoy. No tomarán medidas disciplinarias pese a que el magistrado observa indicios de delito, concretamente de cohecho. Una respuesta timorata y a la defensiva que contradice la suspensión cautelar de militancia aplicada a otros dirigentes implicados en este caso, conocido como Gurtel, en la comunidad de Madrid. Esperanza Aguirre tiene que estar que arde ante la evidencia palmaria que desde la sede de Génova se utiliza una doble vara de medir según la proximidad (o lealtad) con el presidente nacional.

Esperemos a qué ocurre el día 19 cuando Camps acuda a prestar declaración. Entonces, si la imputación sigue adelante, a Rajoy no le quedarán excusas para mantener el blindaje del titular del gobierno valenciano. El asunto tiene enjundia y puede exigir la asunción de las responsabilidades políticas.

Foto: El País. Francisco Camps y Ricardo Costa.

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