El juguetito de Arenas

Arenas, en el debate electoral de Canal Sur.

En la derecha la hipocresía y el cinismo campan a sus anchas. Exigen una cosa a los demás y ellos hacen la contraria. Les viene que ni pintado el pasaje evangélico de la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio. Ocurre en muchos ámbitos, por no decir en todos, de su actuación política, pero quizá donde resulta más evidente y vergonzante es en materia de comunicación social.

En el PP tienen montada una cruzada contra Canal Sur, una campaña desaforada de acoso y derribo contra la cadena pública andaluza con el argumento simplón de que es la “televisión del régimen”, una respuesta que sólo responde a la obsesión patológica de su principal dirigente, Javier Arenas, y al mal encaje de sus sucesivas derrotas electorales. En 2005, tras el regreso del hijo pródigo de su periplo en Madrid, Arenas decide montar una red de televisiones municipales de ayuntamientos gobernados por el PP (Aierta) para hacer de contrapeso a la radio y la televisión autonómicas. Él mismo lo reconoce sin ningún tipo de rubor en una entrevista concedida al Grupo Joly. Las hemerotecas albergan esta joya del pensamiento ético y del respeto a las reglas del juego democrático.

Con más de tres años de rodaje, el comportamiento de Aierta es un auténtico escándalo: oscurantismo, uso irregular del dinero público, ausencia de pluralismo, desinformación, partidismo cerril… Es tan sectaria la propuesta de contenidos de Aierta que algunas de las cadenas municipales asociadas relegan sus programas a franja de menor consumo. Este modus operandi se traslada a los ayuntamientos, donde los alcaldes y alcaldesas niegan a la oposición cualquier tipo de documentación e información sobre lo que le cuesta a la ciudadanía este juguetito de Arenas.

Éste es el modelo de comunicación pública del Partido Popular. Nada nuevo bajo el sol: ya sabemos cómo se las gastaba el PP durante los ocho años de gobiernos de José María Aznar, con una televisión a la carta manejada desde la Moncloa a través del condenado Alfredo Urdaci. En ese privilegiado centro aprendió Arenas los tejemanejes para un modelo maquiavélico. Que den menos lecciones y que se apliquen el cuento. Y al menos que sean coherentes: que hagan lo que demandan a los demás, si puede ser.

Hoy aparece una información detallada en El País sobre Aierta y las andanzas del PP con las televisiones municipales públicas con el título Una tele incómoda y misteriosa.

Anuncios