Tragaderas

Al PP le cabe todo. Mucho predicar, mucho predicar, y a la hora de la verdad nunca da trigo. Los populares van al asalto de la Alcaldía de Benalmádena (Málaga) al más puro estilo bucanero. Persiguen un botín y no se cortan un pelo en su afán por hacerlo suyo. Han anunciado una moción de censura en este ayuntamiento de la Costa del Sol, una circunstancia normal en la práctica política. Lo que ya no resulta tan habitual es que se apoye en un grupo de concejales al que ha acusado hasta la saciedad de corrupción en los dos últimos años y, por si no fuera bastante, incorpora a otra edil tránsfuga (pertenece a un grupo político que no respalda la operación), que en su día fue llevada por el PP a los tribunales por asegurar que la estaban presionando económicamente para romper el pacto de gobierno con los socialistas. ¡¡¡Todo un ejemplo de comportamiento ético para la sociedad!!! ¿Qué mensaje transmite el PP? ¿Qué oscuros intereses mueven a los populares para hacer estas piruetas y contorsiones? ¿Si antes eran tan malos esos concejales que pactaban con el PSOE, por qué ahora son personas cabales? Una sola conclusión: todo por el poder. Y Javier Arenas, como siempre, silbando, mirando a otro lado y, con recochineo y su media sonrisa cínica, dándose golpes de pecho y vendiendo baratijas moralizantes sobre el transfuguismo. Su talla moral se empequeñece todos los días con esas tragaderas y su tradicional doble vara de medir. Su escasa estatura política ya la ha definido el electorado andaluz. No es que no lo parezca, es que ni siquiera lo es.

Foto: Libertad Digital.