Ilusión y estilo

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El Parlamento de Andalucía celebra una sesión de gala, se viste de tiros largos. La Cámara  acoge entre hoy y mañana el debate de investidura de José Antonio Griñán como presidente del Gobierno, el cuarto de la historia de nuestra comunidad (o el quinto si contamos al preautonómico Plácido Fernández-Viagas).

Su discurso definirá la hoja de ruta para los tres próximos años. Un eje fundamental recorrerá el texto: la lucha contra la crisis económica que afecta a Andalucía y a todo el globo terráqueo. Además de las medidas puestas en marcha, el aspirante a la Presidencia de la Junta apostará por la concertación con los agentes sociales (se está trabajando ya con el séptimo acuerdo con empresarios y sindicatos) y la priorización de la educación como la principal política económica. La receta tiene enjundia y genera ilusión. Será el discurso del cambio y la continuidad (tiene que aplicar un programa electoral avalado por la mayoría de la ciudadanía hace apenas un año), que no continuismo.

El PP sigue desconcertado con el proceso de relevo. Javier Arenas anda dando palos de ciego, descolocado, sin referencia, sumido en un estado de ansiedad aún mayor que hace unos días. Ya ha anunciado que no va a conceder ni los tradicionales cien días de cortesía a los nuevos gobernantes. Una respuesta tan inelegante como la dada a la marcha de Manuel Chaves al Gobierno de España. Es sólo una cuestión de estilo. Y la clase no se compra, se tiene o no.