La cara del fracaso

Sostiene Javier Arenas que no Pereira: “(José Antonio) Griñán y (Manuel) Chaves son la misma cara del mismo fracaso”. Suena a pataleta de niño de párvulos la reacción del eterno líder de la oposición por el relevo al frente de la Presidencia del Gobierno andaluz. Desde que tomó las riendas del PP andaluz en 1993 no ha ganado ninguna de las elecciones celebradas en esta comunidad autónoma. Arenas es el genuino representante de la derrota y el fracaso. Eso sí, con una especial habilidad para zafarse de las responsabilidades políticas internas y engañar a los suyos durante tanto tiempo. Dieciséis años acumulando fiascos de todos los colores y los tamaños, con cinco varapalos en las autonómicas, tres de ellos con él como cartel electoral. No tiene mucho crédito esa verborrea inconsistente e irreflexiva como despedida del presidente andaluz de los últimos 19 años.

Dice también que Griñán no tiene legitimidad para ocupar el cargo. ¿Hay que recordarle a Arenas lo que dice la Constitución y el Estatuto al respecto? Se supone que lo debería conocer. Además, el futuro presidente de la Junta se presentó a la cita del 2008 encabezando la lista socialista por Córdoba igual que el aspirante de la derecha lo hizo por Almería. ¿Los votos de los cordobeses tienen menos valor para Arenas? Otra astracanada del perdedor que no parece estar muy centrado (por mucho que busque el centro) últimamente.

La salida a la desesperada del presidente regional del PP demuestra que el relevo le ha cogido con el pie cambiado tanto a él (la noticia lo pilló en Berlín y tuvo que suspender sus vacaciones) como a su organización. Ahora le toca a los populares cambiar de discurso, de estrategia y quién sabe si de referente político. Y es que Arenas ha caído en su propia trampa. Si el que siempre gana, ya no está, ¿qué tiene que hacer el que pierde? Me da la sensación que ha puesto sus barbas a remojar, por si acaso.