El escándalo que no cesa

Rayo de metal crispado / fulgentemente caído, / picotea mi costado / y hace en él un triste nido. Leo estos versos de El rayo que no cesa, de Miguel Hernández, y pienso en Mariano Rajoy tragando todos los días un nuevo sapo con la trama de corrupción que presuntamente (por respetar la presunción de inocencia hasta que haya sentencia judicial) campaba y campa a sus anchas en la órbita del Partido Popular. Cada mañana se desayuna el presidente del PP un nuevo titular envenenado, se atraganta con nuevos imputados, se empacha de ramificaciones que traspasan fronteras de comunidades autónomas. La bola de nieve cada vez es más grande.

La última entrega del escándalo toca ya al presidente de la Comunidad Valenciana, Francisco Camps, implica a tres cargos aforados y desvela que en 2005 la empresa del hoy apestado Correa hizo una campaña encargada por la dirección nacional del PP. Este último extremo deja en evidencia la afirmación de Rajoy de que él puso fin a esta red de supuestos conseguidores e intrigantes cuando llegó a la Presidencia. La guerra interna en el seno del principal partido de la oposición está tomando cuerpo de gran conflagración.

Y pensando en Rajoy, sobre su cada vez más corto futuro político, recuerdo más versos de El rayo que no cesa:

Un carnívoro cuchillo
de ala dulce y homicida
sostiene un vuelo y un brillo
alrededor de mi vida.

Tómese, por favor, en sentido figurado y clave exclusivamente política.