Diversión inmoral

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Italia amanece convulsionada por una noticia: tres chicos han prendido fuego a un inmigrante indio en la provincia de Roma. El hecho en sí es dramático, sin duda, pero lo más chocante, lo más espeluznante, es la explicación ofrecida por estos agresores empadronados en el mundo del bienestar. No se sentían concernidos por un acto tan salvaje, lo hicieron por simple diversión, como si estuvieran practicando la caza del zorro. La víctima se encuentra en estado grave.

¿Qué clase de educación han recibido estos jóvenes para que vean con esta cruel naturalidad un atentado contra una vida humana? Posiblemente, estos muchachos del primer mundo se consideran superiores a los pobres que llegan del lado oscuro de nuestro planeta. Ciudadanos de primera frente a parias de piel oscura sin derechos. Gente acomodada que carece de principios y valores y que no considera seres humanos a los que no son de su esfera social. Han quemado a un hombre para solaz y entretenimiento con la misma frialdad con la que hubieran destrozado una pieza cualquiera del mobiliario urbano, sin ningún tipo de remordimiento o carga de conciencia. No sé si es más inmoral el comportamiento atroz de estos jóvenes energúmenos o el de una sociedad que crea monstruos, asiste impávida e insensible a sus barbaridades y no se preocupa por modificar esta dinámica. Algo tenemos que cambiar. Las luces de alarma están encendidas.

Foto: La Stampa. Carabinieris examinan el lugar donde el inmigrante indio fue quemado en la estación de Nettuno, ciudad a 70 kilómetros al sur de Roma.