Localismos

El discurso localista es una carcoma que corroe el edificio de la política con mayúsculas y alienta el enfrentamiento entre vecinos por motivos insulsos o inexistentes. Agravio y victimismo son los mimbres principales con los que se engarza este canasto emponzoñado. No cabe duda que este mensaje alicorto sólo es fomentado por políticos mediocres o instalados en la ansiedad por conseguir objetivos sirviéndose de atajos lamentables.

Hace unos días, un dirigente político de primera fila echaba gasolina en el fuego de esta variedad de celotipia. No podía ser otro que el líder del PP andaluz, Javier Arenas, que se aferraba al clavo ardiendo del aldeanismo cutre y ramplón para ganarse el aplauso fácil de la grada. A modo de síntesis, vino a decir que Málaga da más que lo que recibe. Exactamente, el mismo discurso que sostienen algunas comunidades autónomas ricas y que tanto censura el propio Arenas con verbo catastrofista y apocalíptico.  ¿Valen o no valen las balanzas fiscales como base para el reparto del dinero público? Pura incoherencia, desmedido oportunismo.  Un personaje público no puede actuar con tanta irresponsabilidad, de modo tan miope, con un ánimo tan frívolo, avivando la división… Y encima sobre bases falsas porque no es verdad que la Junta de Andalucía relegue o perjudique a Málaga. Así no se construye ni se vertebra una comunidad autónoma, más bien se favorecen los reinos de taifas.

Otro monumento al localismo inconsistente es el debate sobre dónde se ubica la hipotética sede de la supuesta gran caja de Andalucía. Ahí están (estamos) todos, de todos los signos políticos y de todos los sitios. Una disputa estéril y absurda porque el proyecto no es más que eso, un deseo, una apuesta, una entelequia si me apuran. Es como empezar la casa por el tejado… O buscar el colegio del niño antes de que éste haya nacido. No tiene sentido embarcarse en esta discusión virtual cuando habría que poner todas las energías en sacar adelante este instrumento financiero tan importante para esta comunidad autónoma. Aún es más esquizoide la actitud de los dirigentes del PP de aquí y de allá, pues demandan la sede de la nonata gran caja cuando su partido se opone a la fusión de las entidades andaluzas. Peleémonos por el emplazamiento de la sede, pongamos chinitas a la consolidación de este gran proyecto, convirtamos un asunto que sólo debería aparecer en las páginas económicas de los periódicos en una gran guerra política, y mientras tanto otras entidades foráneas ‘colonizando’ Andalucía. ¿Por qué somos tan cainitas?

Escándalo en Madrid

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Lleva dos días El País publicando informaciones (texto 1, texto 2, texto 3, texto 4) que, en un estado de derecho como el nuestro, ponen los vellos como escarpias. Es para echarse a temblar que desde poderes públicos se organicen estructuras paralelas a la del Estado como redes ilegales de espionaje. Una forma de operar de las repúblicas bananeras en las que se pasan por el forro de sus caprichos la legalidad y campan a sus anchas la corrupción y la arbitrariedad.

La trama es la siguiente: un consejero del Gobierno de Esperanza Aguirre ha montado en la Comunidad de Madrid un servicio de espionaje con antiguos agentes de la Policía y la Guardia Civil.  Su objetivo es hacer seguimiento a dirigentes socialistas e incluso a compañeros de Aguirre en el PP. ¡Cómo se las gasta el equipo de la lideresa! El cabecilla de la red pseudo-mafiosa, el consejero de Presidencia, Francisco Granados, se intenta salir por la tangente asegurando que sólo hacen tareas de contravigilancia y de seguridad en los edificios públicos. Los datos aportados por el periódico dejan en evidencia la versión del alguacil de la villa y corte. El entorno de Aguirre se lava, por supuesto, las manos y dice desconocer las actividades oscuras de Granados. Intentan minimizar la trascendencia y la gravedad de la investigación periodística con el recurso simplista de la preocupación ciudadana ante la crisis económica. Todo muy previsible.

La denuncia tiene enjundia y exige respuestas inmediatas por parte de la presidenta madrileña. Si tiene dudas, que no escabulla su responsabilidad y le pregunte a su consejero, que le demande explicaciones urgentes. No se puede tolerar que continúe un minuto más en un institución democrática un cargo que hace uso y abuso de métodos gansteriles. Más o menos ha extrapolado la praxis nauseabunda de lo brigada político social del régimen franquista. Este servicio secreto montado por el consejero se dedica por la cara a hacer tareas que tienen encomendadas otros poderes del Estado, en concreto, el Ejecutivo a través del Ministerio de Interior y la Administración de Justicia. En una democracia no caben atajos. Si se conoce alguna irregularidad, se pone en conocimiento de quien corresponda, pero no se puede actuar al margen de los mecanismos establecidos por la ley. A Granados, de acuerdo con la información, le gusta más la ley del Oeste. Tenemos un escándalo de envergadura en Madrid… Y esperamos algo más que evasivas de los urdidores de la trama.

La era Obama

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Adiós definitivo a tito George (¡uff, qué alivio!) y bienvenida al amigo Barack (¡tiempo de esperanzas!). Llega el Día D: traspaso de poderes en Estados Unidos y carpetazo permanente al periodo ominoso de Bush. Comienza, ahora sí, la era Obama. Nos acercamos a la hora de la verdad. Ya no basta con palabras, ni promesas, ni humo, ni poses de mercadotecnia… Pasaremos a los hechos. A partir de ya lo juzgaremos por sus actuaciones, sus decisiones efectivas, sus convenios, su mediación internacional, es decir, por su aptitud y actitud política. Lo miraremos con lupa. Hemos puesto mucha ilusión en el cambio, quizá demasiada, es fácil mejorar lo hecho por su antecesor, una auténtica calamidad para el orden internacional, la paz y la economía planetaria, ahora esperamos una respuesta satisfactoria a tanta expectativa. La decepción es como la niebla, se posa de repente y tarda en disiparse. Crucemos los dedos.

P.D.- Su presencia balsámica ha precipitado el alto el fuego propuesto por Israel a Hamás, como si el Gobierno hebreo hubiera querido ajustar cuentas con el pueblo palestino antes de que Obama llegara a la Casa Blanca.

Mientras tú existas

Mientras tú existas
Ángel González

Mientras tú existas,
mientras mi mirada
te busque más allá de las colinas,
mientras nada
me llene el corazón,
si no es tu imagen, y haya
una remota posibilidad de que estés viva
en algún sitio, iluminada
por una luz cualquiera…
Mientras
yo presienta que eres y te llamas
así, con ese nombre tuyo
tan pequeño,
seguiré como ahora, amada
mía,
transido de distancia,
bajo ese amor que crece y no se muere,
bajo ese amor que sigue y nunca acaba.

Periodismo y verdad

¡Qué número se vería si se aplicara un sistema de puntos a los periodistas similar al de las infracciones de circulación! ¿Cuántos profesionales perderían la licencia para ejercer? Eso sí, no todos ni todas son iguales, hay diferencias notables. Y no son equiparables los errores y los gazapos con la mala fe y el dolo.  No escribo para provocar ni para machacar con mi visión derrotista a una actividad que cada día se parece menos a lo que recomiendan los manuales y el sentido común. No me pronuncio desde la desesperanza o la resignación. Confío en que algún día se produzca la catarsis y el periodismo vuelva a ser ese quehacer vocacional y romántico que ayude a conformar la opinión pública desde la búsqueda honesta de la verdad.

Hace unos días, el prestigioso Ben Bradlee, director de The Washington Post durante muchos años hasta 1991, concedía una entrevista deliciosa a El País, merece la pena leerla completa (haz click), pero me voy a permitir hacer un resumen de sus sólidos argumentos en favor de una periodismo sano y no gregario:

  • “Y para un periodista el principio fundamental es buscar la verdad y contarla”.
  • “Uno de los placeres del periodismo es que nunca sabes de qué vas a escribir cuando vas al trabajo. ¿Qué va a ocurrir en el mundo hoy? ¡Ni idea! Eso es lo excitante”.
  • “Tuve que echar a un periodista de The Washington Post porque puso en boca de Robert Kennedy algo que éste pudo haber dicho pero que jamás pronunció. ¡Mintió! No hay argumento contra eso. El director depende de sus fuentes de información. Un periodista es la fuente de un director, ¡y si al director le falla la fuente…!”
  • “La cantidad de noticias frescas es ahora menor en los diarios, eso significa algo. En la portada de The Washington Post aparecen noticias que ya se conocen, o por Internet o por la televisión. No estamos aportando nuevas historias, nuevos hechos… Por eso tenemos que concentrarnos en el significado de esos hechos que ya no damos nosotros en primer lugar; tenemos que saber si son importantes, si influyen en la historia, qué pasará en el mundo si se consolidan… Tenemos que saber eso y contarlo. Ésa es nuestra función ahora.”

Sabias palabras de un inveterado periodista. ¿Es tan difícil llevarlas a la práctica?

PD.- La crisis  económica está zarandeando también a los medios de comunicación. El último episodio que se ha conocido son los recortes en ABC de Sevilla. Mi solidaridad con los afectados por los ajustes: Benito Fernández e Inmaculada Navarrete. Suerte, compañeros.

Ojos cerrados

Vivimos en el mundo de la opulencia. Hemos tenido la suerte de nacer en el lado bueno, cálido y cómodo del planeta, el primer mundo, un mundo egocéntrico, consumista y caprichoso. Vemos la realidad a través del cristal empañado y deforme de los medios de comunicación. Lo que no aparece en las noticias, no existe. Ahora estamos escandalizados por la masacre de Gaza. Es una zona tan importante en el equilibrio geoestratégico internacional que todos los ojos están puestos allí. Por eso conocemos la injusticia, el abuso y el exterminio que descaradamente está practicando Israel contra el pueblo palestino. Pero hay muchos conflictos olvidados en este globo que habitamos. Hoy lo recuerda El País, en su edición digital (léelo), con un reportaje que nos debería sacar los colores. O como se dice por Andalucía: poner la cara colorá como un tomate. Los enumero aquí para no olvidarlos más: Somalia, República Democrática del Congo, Myanmar, Zimbabue, Etiopía, Pakistán, Sudán e Irak. Y otros fenómenos que traspasan las fronteras políticas, a saber, la desnutrición (afecta a 963 millones de personas, un 15% de la población) y el binomio tuberculosis-sida (mueren dos millones al año). Frente a este escenario desolador, nosotros mirando hacia otro lado, cerrando los ojos preocupados por nuestros pequeños inconvenientes, dando la espalda a problemas como catedrales. En los últimos días, dos amigos (Juan Ayllón y Rocío, la exiliada en Lisboa) me han comentado estos focos lacerantemente borrados del imaginario colectivo. Hoy me los he encontrado en este periódico y no me he podido resistir a escribir sobre la cruda situación que sufren millones de personas. Nuestra ceguera egoísta no puede continuar durante más tiempo alimentada por la riqueza y la abundancia. Nos toca hacer una, aunque sea pequeña, reflexión autocrítica.

El lío se relía más

La diputada del PP Montserrat Nebrera tuvo la infeliz y nefasta ocurrencia de burlarse del acento de los andaluces y andaluzas. O dicho de otro modo, de mofarse de la forma en que hablamos ocho millones de españoles y españolas. Y no se conformó con un puntual menosprecio a las modalidades lingüísticas de esta sabia e histórica tierra, sino ante el tumulto que se montó por su bochornosa metedura de pata se reafirmó en su blog al día siguiente (léelo). La indignación y el clamor social por la ofensa de la parlamentaria obligaron al PP andaluz a salir a desmarcarse de su compañera de partido. Reacción tardía y a empujones. Lo hicieron a regañadientes, no les quedó más remedio, pero al menos no escondieron la cabeza debajo del ala como nos tienen acostumbrados. Ítem más, la dirección del PP en Cataluña le ha abierto expediente a Nebrera. Ésta ha estallado y ha lamentado el furor andalucista que le ha entrado de repente a sus compañeros de aquí frente a las críticas del PSOE de Andalucía. Para arropar a la vocinglera e incontinente diputada, un grupo de cuadros del PP ha vinculado la vía disciplinaria abierta contra su colega como una persecución y una factura pendiente que le pasa a deshoras la mayoría que arropa a Mariano Rajoy a la outsider que osó enfrentarse al aparato en Barcelona. Entre los sostenedores de esta tesis está el periodista Federico Jiménez Losantos, vocero del sector más duro de la derecha española. Pensará la señora Nebrera que maldito sábado en que, por querer lucirse ante los micrófonos de la Ser, está sufriendo las consecuencias de su fútil palabrería. Y en los cuarteles generales del PP estarán buscando como minimizar este error de bulto. Y es que en Andalucía llueve sobre mojado. Son muchos los dirigentes de la derecha que se creen con licencia para desprestigiar a esta tierra y su gente. En fin, que el lío que ha montado Nebrera se relía y se complica. Seguirán nuevos capítulos.

PD.- Desde que escribí  (haz click) sobre el entrenador del Sevilla FC, Manolo Jiménez, hace una semana, el equipo ha encadenado tres triunfos consecutivos frente al Dépor y encima con buen juego. Los resultados y el fútbol desplegado me obligan a comerme, de momento, mis palabras. Rectificar, aunque sea parcialmente, dicen que es de sabios. O por lo menos no es de garrulos.

Foto: El País.

Castas

Algunos gremios abusan de su posición de privilegio. Saben que tienen la sartén por el mango y la usan a su antojo cada vez que organizan una protesta en demanda de unas condiciones sociolaborales aún más ventajosas. Es el caso de los pilotos de vuelo y su sindicato amarillo, SEPLA. Ya ha pasado la gran nevada en el centro de la Península y los pasajeros de Iberia siguen sufriendo en sus carnes la huelga encubierta de los comandantes aéreos. Retrasos y horas de espera en las terminales de Barajas, fundamentalmente. Sus reivindicaciones suenan insolidarias y más aún en estos momentos de severa crisis económica. Los pilotos de la compañía privatizada durante los ocho años de gobierno del PP que hacen vuelos transatlánticos cobran 150.000 euros anuales brutos, el doble por ejemplo que un ministro y veinte veces más que un trabajador que perciba el salario mínimo, por un máximo de 73 horas mensuales. Estos profesionales son afortunados como pocos. O como nadie. Esta casta laboral está haciendo de las suyas porque reclaman un aumento de 300 pilotos en la plantilla de Iberia para currar menos horas. ¿Quién se va a solidarizar con esta demanda? Y mucho menos con las importantes prebendas de las que gozan. Pero saben cómo hacerse notar, cómo provocar el caos e intentar forzar a la empresa y de camino involucrar a las administraciones. Ya hemos vivido esta historia en muchas ocasiones, no nos vamos a dejar ni impresionar ni engañar.

Otro gremio que también se está tirando al monte es el de los jueces. Han anunciado una huelga para el próximo 26 de junio, si el Gobierno de España no da respuesta a su tabla reivindicativa. Su advertencia, por usar un término suave, es insólita. No ha ocurrido nunca. El judicial, como tercer poder de un estado democrático, no puede hacer huelgas, lo prohíbe expresamente la Constitución. Los jueces no son trabajadores al uso, son representantes del estado de derecho. Es un episodio tan absurdo como si los diputados o los miembros del Ejecutivo plantearan un paro. Se pone sobre la mesa esta extravagante propuesta precisamente cuando el gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero está dando respuesta ya a estas exigencias: informatización de los juzgados; más número de jueces (684) y fiscales (464) desde 2004; se ha aumentado la inversión un 50% en los últimos años; 4.500 funcionarios nuevos en 2008 y convocatoria de 5.500 plazas en este ejercicio; el sueldo de los jueces, que oscila entre los 3.000 y los 6.000 euros, crece este año un 5%, más del doble que el de los funcionarios… En definitiva, más medios, más dinero y más personal. Entonces, ¿por qué protestan? ¿Puede ser una reacción corporativa por la posición crítica del Gobierno ante la levísima sanción al juez del caso Mari Luz?

Bienvenida

BIENVENIDA
Mario Benedetti

Se me ocurre que vas a llegar distinta
no exactamente más linda
ni más fuerte
ni más dócil
ni más cauta
tan sólo que vas a llegar distinta
como si esta temporada de no verme
te hubiera sorprendido a vos también
quizá porque sabes
cómo te pienso y te enumero

después de todo la nostalgia existe
aunque no lloremos en los andenes fantasmales
ni sobre las almohadas de candor
ni bajo el cielo opaco

yo nostalgio
tú nostalgias
y cómo me revienta que él nostalgie

tu rostro es la vanguardia
tal vez llega primero
porque lo pinto en las paredes
con trazos invisibles y seguros

no olvides que tu rostro
me mira como pueblo
sonríe y rabia y canta
como pueblo
y eso te da una lumbre
inapagable
ahora no tengo dudas
vas a llegar distinta y con señales
con nuevas
con hondura
con franqueza

sé que voy a quererte sin preguntas
sé que vas a quererme sin respuestas

¿Hasta cuándo? ¡Stop Israel!

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Asedio, abuso, masacre, injusticia, tragedia, exterminio, genocidio, muerte… ¿Hasta cuándo seguirá Israel machacando a la población palestina en la franja de Gaza? ¿Hasta cuándo permanecerán mirando a otro lado los organismos internacionales? ¿Cuántas muertes más se tienen que producir para que Estados Unidos levante la voz contra su socio en Oriente Próximo? ¿Por qué el estado hebreo no se acuerda del holocausto? Basta ya, STOP Israel. No vale quedarse en la crítica equidistante ni en la censura a la desproporción (800 víctimas mortales palestinas por 13 israelíes). Hay que luchar hasta la extenuación por el alto el fuego y una paz duradera, pero de manera urgente hay que frenar el reguero de sangre que destruye a la población civil. Por el contrario, desde Jerusalén se refuerza la ofensiva militar para aplastar al pueblo vecino. La realidad  es tan cruda y dramática que no justifica dilaciones. Las imágenes del dolor y sufrimiento no admiten ni un solo minuto de demora.