Familias

Misa de la Familia 2008. Foto Efe

Yo pertenezco a una de esas familias heréticas que no les gusta a monseñor Rouco Varela ni a otros muchos integristas del catolicismo. La Iglesia propugna un modelo absolutista de las relaciones humanas. Todos por el mismo carril y sin pisar el arcén. Y quien se salga del patrón definido por la Santa Sede, purgará su osadía con el castigo eterno. Esa admonición ya no asusta a casi nadie, la vida por suerte ha cambiado mucho por estos pagos desde la instauración de la democracia. Son cada vez más las unidades familiares que se escapan a la talla única decretada por el rancio Vaticano. Es una cuestión de defensa de nuestra libertad individual, base de cualquier estado democrático, frente a la imposición de principios morales de una parte interesada en defender su espiritual cuenta de resultados. 

Misa de la familia 2008. Foto Efe.La Iglesia católica está perdiendo mucha clientela, el rebaño se reduce, y por ello se enzarza en campañas de marketing para agitar a su feligresía más aguerrida, intentar remover alguna conciencia dubitativa y de camino arrearle algún mandoble al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. La convocatoria del arzobispo de Madrid, el cardenal Rouco Varela, ha movilizado a los fanáticos de este credo, que son un buen número, como refleja las fotos del acto, pero muchos menos que los que pensamos lo contrario. La familia no está en peligro, sí su modelo uniforme y obsoleto de matrimonio. No se acaban de enterar los purpurados que España es un país aconfesional y que se ha consagrado la separación entre Estado e Iglesia. Ellos, a lo suyo, pasándose por el forro de sus caprichos la Constitución y todo lo que haga falta. Ya no hay marcha atrás, los tiempos del túnel han pasado a la historia.

En la cita de este año, los obispos se han centrado en la crítica al aborto como una de las “lacras más terribles de nuestro tiempo”. Una andanada de prelaturas eclesiales precisamente cuando se está a punto de reformar la Ley del Aborto en España para homologarla a la de nuestros vecinos europeos y dar más seguridad jurídica a las mujeres y a los profesionales de la medicina. En cualquier caso, nadie tiene que abortar si no lo desea (tampoco divorciarse o casarse con una persona de su mismo sexo). Es una decisión privativa y libre de cada mujer. Tantos golpes de pecho y aspavientos y uno recuerda algunos espeluznantes episodios en conventos, monasterios y abadías. Y los viajes a Londres (de las que podían pagarlos, claro). Para qué hurgar más en la herida de la hipocresía.

P.D. Como decía la periodista Pilar del Río en la tertulia de A vivir que son dos días, de la Cadena Ser, las familias que están realmente en peligro son las palestinas de Gaza, que están sufriendo el ataque indiscriminado del Ejército de Israel. De esas familias no se dijo nada en la Plaza Colón de Madrid. Claro, están tan lejos de la calle Serrano o la Castellana…

Un pensamiento en “Familias

  1. Me dan miedo estas concentraciones, la Iglesia todavía tiene mucho poder.

    El estado de Israel parece que no aprendió con del sufrimiento de sus antepasados. Ya no son dignos ni de compasión ni de respeto, pues el dolor le es ajeno.
    Uno de los más poderosos ejércitos está masacrando al pueblo palestino.

    P.D. Me fascina el “realismo” de ZP. En junio de este año afirmaba: “La crisis es opinable”.
    Es de todos sabido que las hemerotecas atesoran valiosas perlas…

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