Sueños

Todos tenemos sueños. Algunos vívidos e ilusionantes, otros tétricos que se convierten en auténticas pesadillas. Soñar es un proceso mental involuntario en el que se produce una reelaboración de informaciones almacenadas en la memoria, generalmente relacionadas con experiencias vividas. Al soñar nos sumergimos en una realidad virtual formada por imágenes, sonidos, pensamientos y/o sensaciones. Ayer asistía a un diálogo entre dos amigos al estilo del conde Lucanor y Patronio, pero sin moraleja ni retórica medieval, que intento reproducir fielmente en su contenido sin poner en evidencia a los interlocutores:

Patronio: Esta noche he tenido un sueño. Parecía estar viviendo una peripecia deseada.
Conde Lucanor: A mí me preocupan tus sueños.
P.: Los sueños se olvidan rápido. Y no tienen ninguna trascendencia. Son sólo sueños.
C.L.: Eso no es lo que decía Freud.
P.: ¿Y qué decía? Perdona mi ignorancia.
C.L.: Él todo lo relaciona con problemas psicológicos, de carencias afectivas, sexuales… Demostró que todas las emociones y pasiones reprimidas aparecen inevitablemente en la mente de los seres humanos cuando se duermen. Ésa es la base del psicoanálisis. El análisis de los sueños es para él la vía de acceso al inconsciente. Los sueños se pueden interpretar, luego los sueños no son sólo sueños.
P.: Tendré que tomar un complejo vitamínico para suplir mis carencias.
C.L.: Yo no digo que tengas carencias. Depende de lo que hayas soñado. Dicen que hay sueños que se cumplen y se convierten en pesadillas.
P.: Alguna carencia tengo. Nadie alcanza la plenitud, siempre nos falta algo más o menos importante. Yo sobrevivo bien, no creo padecer anemia emocional. No acabo de entender eso que planteas de sueños que se cumplen y se convierten en pesadillas. Soy un escéptico pese a las investigaciones de Freud. Lo único que ocurre es que si la realidad no responde a los deseos expresados en los sueños, puede surgir la frustración o la decepción, depende de la fortaleza de carácter de cada persona.
C.L.: Ya ves que tampoco coincidimos en esto. Yo creo en los sueños. Se convierten en pesadillas cuando dejan de ser situaciones ideales.
P.: Eres un caso. Yo no digo que no crea, sino que se hacen realidad muy pocas veces. Para que lleguen a ser pesadillas, hay que vivirlos, experimentarlos, disfrutarlos y luego evaluar los resultados. No se puede conocer el futuro de antemano. El tiempo y las circunstancias dictaminan.
C.L.: Buen final.
P.: Bueno, coincidimos en algo.

Vídeo: The Monkees, I’m a believer (Soy un soñador). Hay una versión ñoña en español a cargo de Cadillac (haz click).

Intocables

Jueces y secretarios judiciales celebran mañana una jornada de protestas por la “intolerable presión” del poder político, es decir, del Gobierno de España. No pueden admitir los togados y sus cualificados funcionarios públicos que los representantes legítimos del pueblo español puedan opinar. Y opinar con respeto (y casi pidiendo disculpas por hacerlo) por la irrisoria sanción impuesta al juez Rafael Tirado por un fallo judicial que permitió que el pederasta Santiago del Valle permaneciera en libertad y presuntamente (por ser políticamente correcto a la espera de que sea juzgado) asesinara a la niña Mari Luz Cortés en Huelva. El magistrado no ejecutó una sentencia firme que tenía que haber colocado a la sombra a este delincuente. Por no hacer su trabajo sólo recibió una módica penalización de 1.502 euros. El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), órgano de gestión de los jueces, le dio este suave tirón de orejas al juez Tirado y, unas semanas más tarde, a la secretaria judicial le impuso un castigo más apropiado a la gravedad del yerro: suspensión de dos años de empleo y sueldo. Algún miembro del Gobierno de España, como la vicepresidenta o el ministro de Justicia, ha tenido la osadía de expresar la perplejidad por la blandura del CGPJ con el magistrado. Ahora, los magistrados, que tienen prohibida legalmente la posibilidad de ir a la huelga, anuncian medidas corporativas para salvar de la quema a su compañero. El colectivo de secrerarios judiciales harán lo propio por la suya. Defiendo la libertad de expresión en todos los casos, y veo lógico que el Gobierno o cualquiera pueda manifestar su disconformidad con una sanción injusta por su levedad. Ya lo he escrito alguna vez: en otro ámbito un error de bulto como el del juez Tirado habría supuesto la asunción de responsabilidades e incluso la incoación de procedimiento judicial por negligencia. Aquí se quiere resolver todo con una multa de 1.500 euros y pelillos a la mar. Un fallo disciplinario del órgano de gobierno de los jueces que ha provocado la indignación de amplias capas de la sociedad española. Hoy, el nuevo presidente del CGPJ, Carlos Dívar, intenta serenar los ánimos y evitar las protestas convocadas por los decanos de los jueces y algunos presidentes de Audiciencias Provinciales. Fiscales progresistas alertan de que la convocatoria de las protestas está generando “una peligrosa imagen corporativista que, real o no, la sociedad difícilmente puede comprender”. Tienen razón: se sienten intocables e infalibles. Los dioses nunca se equivocan. La toga te hace divino.

Sensaciones

“El análisis constante de nuestras sensaciones crea una manera nueva de sentir, que parece artificial a quien analice sólo con la inteligencia y no con la propia sensación”. Fernando Pessoa, El libro del desasosiego.

En fin, menos reflexión, menos búsquedas de por qués y más dejarse arrastrar por el sentimiento, por el instinto, por la intuición. Que la razón no desnaturalice nuestras emociones.

Vídeo: Chambao, Ahí estás tú.

Así

Perdonadme, no voy a cambiar ya a estas alturas. He sido yo demasiado tiempo. Estoy acostumbrado a mí. A mis manías, a mis taras, a mis desvaríos, a mis fantasías. Me he adaptado al hábito, he aceptado las cartas que me han tocado en el reparto. No devuelvo ninguna, son mías, me gustan así. No tengo póker, pero puedo jugar de farol. No aspiro a más, no envidio nada, me horroriza el lamento inútil. Sólo quiero seguir siendo yo. Sintiéndome feliz. Lo digo sin arrogancia y a boca llena. Es mi estado de ánimo y de conciencia el que habla sin reservas, el que grita con alegría, el que se alboroza por ese pequeño gesto, esa imperceptible mueca o ese guiño súbito. Ya veremos que ocurre en la siguiente reencarnación…

¿CÓMO SERÉ…
Ángel González

¿Cómo seré o
cuando no sea yo?
Cuando el tiempo
haya modificado mi estructura,
y mi cuerpo sea otro,
otra mi sangre,
otros mis ojos y otros mis cabellos.
Pensaré en ti, tal vez.
Seguramente,
mis sucesivos cuerpos
-prolongándome, vivo, hacia la muerte-
se pasarán de mano en mano
de corazón a corazón,
de carne a carne,
el elemento misterioso
que determina mi tristeza
cuando te vas,
que me impulsa a buscarte ciegamente,
que me lleva a tu lado
sin remedio:
lo que la gente llama amor, en suma.

Y los ojos
-qué importa que no sean estos ojos-
te seguirán a donde vayas, fieles.

Vídeo: Alaska y Dinarama, A quién le importa.

Hasta en la sopa

Lo confieso: me está saturando la campaña de las presidenciales de Estados Unidos. Estoy hasta… el gorro. Tenemos a Barack Obama y a John McCain hasta en la sopa. Y si no quieres caldo, dos tazas. Joseph Biden y Sarah Palin se nos cuelan de propina. ¡Qué pesadez! Los medios de comunicación españoles están dispensando una cobertura similar a la de unos comicios generales en nuestro país. No quiero parecer iluso ni utópico: no podemos abstraernos de la influencia del ‘imperio’. Pero una cosa es pertenecer a un mundo globalizado donde el líder tiene su ascendencia (entre otras cosas, por falta del competidor fuerte que podría ser una verdadera Unión Europea) y otra esa sensación de absoluta dependencia. Se nos pone al tanto de cada paso que dan los aspirantes, se difunden entrevistas a los litigantes, se retransmiten en directo los debates y además estos cara a cara monopolizan las tertulias de la radio y de la televisión, nos bombardean con las encuestas, se cuelgan especiales en los sitios web de cada medio… Una retahíla interminable de información que nos ayuda a alcanzar hasta el más mínimo detalle: conocemos a la hija embarazada de Palin, a Joe el fontanero, las inversiones de la número dos republicana en el Ibex 35, incluso a la chica de Obama (¡menos mal!)… Tanta información me apabulla. Con este tratamiento desmedido, en cierta medida, demostramos nuestra posición genuflexa hacia Estados Unidos, como si nuestro futuro estuviera más en sus manos que en las nuestras. Quiero que gane Obama por un amplio abanico de razones, no me cabe ninguna duda. Sólo espero que cuando se recuenten los votos y acceda a la Presidencia sea capaz de imprimir un giro ostensible al rol de gendarme internacional autoritario y caprichoso desplegado por George W. Bush durante los últimos ocho años. Confío en que Obama lleve a la praxis su discurso de ampliar consensos y construir coaliciones frente a la imposición de la política exterior desde Washington. Tengo esperanzas en que el cambio de mentalidad y de estilo es posible si Estados Unidos cuenta con el primer presidente negro. Espero no decepcionarme y que no se haga real el viejo chiste de que los más parecido a un republicano norteamericano es un demócrata. En cualquier caso, Bush se lo ha puesto muy, muy fácil a Obama. Quedan sólo dieciocho días para las elecciones. ¡Qué descanso!

Sin guardar la ropa

 

Cuando una oportunidad toca a tu puerta, no puedes dejarla pasar. Sea fruto del azar, del esfuerzo o de las circunstancias. La vida sin riesgo es monotonía, rutina, abatimiento. Nadando y guardando la ropa no se pasa de la orilla de lo cotidiano, no se franquea el umbral de la cobardía, no se sortea el dintel de lo previsible. Quedarse cruzado de brazos te genera una apariencia de estabilidad, una mal entendida comodidad, una ilusión domeñada por los grilletes de timidez y el apocamiento. Por eso, me llena de satisfacción cuando veo a personas de mi círculo más íntimo que cogen el toro por los cuernos, que actúan con arrojo, que se desenvuelven con espontaniedad, que lo dejan todo por buscar ese tesoro que aguarda escondido, que apuestan con firmeza en pos de aquello en lo que creen, que están dispuestas a jugárselo todo a sabiendas que no tienen garantizado el éxito. Me emociona esa audacia, ese coraje, una actitud vital que evidencia que corre sangre por nuestras venas y no horchata. Me emociona porque es la norma, la exigencia que me aplico a mí mismo. Quien no se atreve, pierde de antemano.

Ella (2)

La presiento casi todos los días. La intuyo entre la multitud que se arremolina en un garito de moda, en la masa que recorre una calle comercial, en la cola de la caja del supermercado, en los probadores de una tienda, en la bulla de una parada del autobús, en las páginas de cada libro, en el verso que me arrebola… La imagino en el contraluz de una puesta de sol, avanzando con su paso garboso, con su presencia imponente, con su aura arrebatadora. Tiene una suerte de magnetismo que hace que todo gire en torno a ella: te imanta la mirada, te congela la respiración, te paraliza el sistema nervioso, te deja desarmado como un muñeco de trapo. No impone, no exige, sólo convence con su candor y su belleza, te arrastra con la suavidad de la brisa que mece al velero, con la ternura del arrullo de una madre, con la dulzura del sol de invierno. Está por todas partes y en ninguna. Se manifiesta de improviso y se desvanece como la niebla. Primero me la encontré en forma de graffiti, después como actriz de cine coprotagonizando la película Transformers (Megan Fox). ¿Dónde y cuándo aparecerá de nuevo? La sigo buscando.

Garcilaso

Tal día como hoy, hace la friolera de 472 años, fallecía Garcilaso de la Vega a los 35 años como consecuencia de las heridas sufridas en el campo de batalla, en el asalto de la fortaleza de Le Muy, en la Provenza francesa. Garcilaso, el militar intrépido, el poeta que cantó con desgarro al amor y la muerte, es posiblemente uno de los grandes de la lírica española. Su legado irradia naturalidad, fuerza, pasión y profundidad (algunos de sus endecasílabos son densos, requieren más de una lectura). Los garcilacistas, muchos más de los que algunos creen, tienen su lugar de encuentro en la red (haz click). Con lo escrito en ese sitio web sobran mis palabras, sólo comparto como homenaje uno de sus sonetos que más me gustan, en concreto el IV (reproduzco literalmente el poema original):

Un rato se levanta mi esperanza,
mas cansada d’haberse levantado,
torna a caer, que deja, a mal mi grado,
libre el lugar a la desconfianza.

¿Quién sufrirá tan áspera mudanza
del bien al mal? Oh corazón cansado,
esfuerza en la miseria de tu estado,
que tras fortuna suele haber bonanza!

Yo mesmo emprenderé a fuerza de brazos
romper un monte que otro no rompiera,
de mil inconvenientes muy espeso;

muerte, prisión no pueden, ni embarazos,
quitarme de ir a veros como quiera,
desnudo espirtu o hombre en carne y hueso.

P.D.– Yo también quiero ir a verte, pero no se quién eres ni dónde estás.

Viajes

No quiero hablar ni de Gulliver ni de mis proyectos futuros. Me centro hoy en la gira que está cursando el presidente del Gobierno andaluz, Manuel Chaves, por Argentina para luego saltar a Uruguay y Paraguay. Países todos a los que nos unen una historia común, una misma lengua y muchos lazos sanguíneos. Una visita oficial del primer mandatario andaluz con una agenda de trabajo intensa, repleta de reuniones y de emociones.

Las dos primeras jornadas han dado de sí: promoción de Andalucía como destino turístico; el compromiso de mantener el 0,7% del presupuesto para cooperación exterior pese a la crisis actual; la prórroga durante dos años más de la ayuda para gastos sanitarios y farmacéuticos que la Junta presta a los andaluces en Argentina desde 2005 a raíz del mazazo económico que supuso el ‘corralito’ para las familias con menos recursos; el estudio de incluir en la reforma de la Ley Electoral que los emigrantes andaluces en el exterior configuren una circunscripción electoral propia y, por lo tanto, puedan elegir a uno o varios diputados autonómicos de forma directa…

Resultados iniciales que se pueden evaluar con buena nota o no, dependerá de cada cual. Habrá que esperar, no obstante, para valorar los frutos finales del viaje, lo que no se puede es criticar la esencia o la conveniencia de la gira en sí misma, como de forma miope hace el Partido Popular, con su líder, Javier Arenas, a la cabeza. Sostiene el principal grupo de la oposición que Chaves se va de vacaciones cuando muchas familias andaluzas sufren las penurias de la crisis económica. Despachar el periplo institucional del presidente con tamaña demagogia es una opción mezquina, burda y con muy poca visión de estado, propia de un grupo con pocas aspiraciones de convertirse en alternativa real del gobierno, o dicho de otro modo, que parece estar muy a gusto en su papel de sempiterna oposición. Aunque sólo sea por respeto a los andaluces y andaluzas (29.448 en Argentina) y sus descendientes que viven en estos territorios del Cono Sur.

Esta actitud del PP no es nueva, está cincelada a fuego en su manual de acoso y derribo. Cada vez que el presidente andaluz o algún miembro de su gabinete programa un viaje al exterior abren las compuertas de la mala educación y del poco estilo. Siempre el mismo guión cutre y extemporáneo que sólo busca desacreditar a las instituciones andaluzas, críticas insolventes que gracias a las tecnologías de la información cruzan instantáneamente el Atlántico y que pretenden poner en tela de juicio el principal objetivo de esta y otras visitas oficiales: seguir estrechando las relaciones y la cooperación con estos países hermanos, así como acercarnos a nuestros emigrantes.

No aprenden y eso que el jefe del PP andaluz ha sido ministro en varias ocasiones, y algo de diplomacia y relaciones exteriores debería haber aprendido. Salvo que la derecha siga emocionalmente aferrada a los tiempos del terruño y la autarquía.

Foto.- Antonio Montilla, Diario Sur. Encuentro de Chaves con los representantes de las comunidades andaluzas en Argentina en la residencia del embajador de España.

P.D. Pensaba escribir hoy sobre la entrevista a Javier Arenas publicada ayer en El País. No tenía desperdicio. Pero en su columna de los lunes en este diario Antonio Yélamo se me ha anticipado. No tengo nada más que decir, sólo recomendar su lectura.

Micros y desfiles

Cualquier personaje público está expuesto a dejarse llevar por la sinceridad o la espontaneidad sin darse cuenta de que los micrófonos estás abiertos. Ayer le tocó a Mariano Rajoy, antes a otros muchos de pelaje variado. Son gajes del oficio. Se está demasiado tiempo en el alambre y alguna vez se produce un resbalón. No deja de ser una anécdota. Te sacan lo colores, te dejan en mal lugar, tienes que aguantar las bromas durante una temporada corta. Nada que un cuerpo encallecido con tanta exigencia no sea capaz de soportar. El líder de la oposición fue cazado in fraganti: confesó a un interlocutor que hoy tenía “el coñazo del desfile”… El desfile de las Fuerzas Armadas con motivo de la Fiesta Nacional (12 de octubre, Día de la Hispanidad y de las Pilares). Si no fuera por la campaña que el susodicho puso en marcha el año pasado al calor de las inminentes elecciones generales del 9 de marzo, el episodio podría ser catalogado de gracioso o pintoresco, incluso entrañable (y con un ser tan frío y distante como Mariano es ya mucho decir). Pero es que hace doce meses, al grito de ‘España se rompe’, organizó un zafarrancho patrio, al más puro estilo Don Pelayo, animando a la población a enseñorear sus balcones con la bandera nacional. En fin, pura mercadotecnia electoral para arañar un puñado de votos. ¡Que tomen nota aquellos que se dejaron engatusar con el truco del españolismo desaforado!

Sin que sirva de precedente, más allá del gazapo y el oportunismo del baranda, estoy de acuerdo con el fondo del mensaje. El desfile es un “coñazo”. No me interesa en absoluto, no lo he seguido nunca. Mi relación con las Fuerzas Armadas concluyó en el mismo instante que me licencié del servicio militar (¡Qué trece meses me sisaron entre el CIR de Araca (Vitoria) y el RACA 46 de Logroño!). Más que “coñazo” es un anacronismo, un acontecimiento que se destiñe con apariencia sepia. No entiendo qué hacemos en pleno siglo XXI exhibiendo nuestro supuesto poderío bélico. No queremos romper el hilo con un pasado rancio. Entre paradas castrenses y funerales de estado religiosos preservamos el cliché de un patrioterismo cañí. No tenemos arreglo.