Haciendo redes

El blog de mi amigo Sergio Crespo cumple 10.000 visitas y me satisface poder unirme a la celebración con motivo de este registro redondo. No se tiene un diario en la red para coleccionar lectores, si bien se agradece que la gente se asome a esta ventana y establecer nuevos vínculos. La blogosfera no es más que un conjunto de redes que forman una galaxia interconectada a la que se suman, de vez en cuando, algunos intrusos o forasteros, siempre bienvenidos, que se incorporan a este universo de relaciones cibernéticas y adquieren sin problemas los papeles. En este particular entorno nuestro no hay ilegales, tenemos las fronteras abiertas, no le ponemos puertas a este campo virtual.

Sergio y yo llevamos años (una década, más o menos) con trato inconstante pero cordial y afectuoso. Me impresiona su espíritu emprendedor. Casi recién salido de la Facultad se embarcó, junto a su hermano Gonzalo, en una aventura profesional en el mundo de la comunicación no exenta de riesgos de la que está recogiendo ya los frutos, frutos del ingenio, de la iniciativa y de las horas de esfuerzo y sacrificio. Admirable tesón.

Desde que descubrí su bitácora (por casualidad, no sabía de sus andanzas blogueras) la incluí en mi listín de enlaces. Últimamente, como me ocurre a mí también, noto que este compañero de profesión y vocación anda reflexivo, vertiendo confesiones íntimas en su escaparate abierto al curioseo general. No sé qué bulle por su cabeza con exactitud. Sus posts dan pistas de algunas inquietudes y cavilaciones.

Tengo una deuda pendiente con Sergio, fácil de cumplir, así que no tengo excusas. No pude asistir a la presentación de su novela en julio. Me cogió en mi gira congresual, concretamente en la cita de Granada. ¡Qué menos que me lea su ópera prima! En la sinopsis que RD Editores hace en su web señala que “Ángel para un final es una conmovedora historia de amor y desamor, de pasiones, amistad, buenas intenciones, sueños… donde personajes de la vida real se alternan con otros celestiales y que nos adentrará en el difícil y complejo mundo de un hombre abandonado que, deambulando por las calles de Sevilla, busca encontrar la pieza que acabe de encajar para poder recomponer su puzzle del mundo”. Este resumen del libro tiene mucho que ver con el mensaje que, entre líneas, destila su blog. Sergio, perdona por meter mis grandes narices adonde nadie me ha llamado.

Vídeo: Maná, Ángel de amor.