Boleros

septiembre 7, 2008

Me parece bastante atinada la definición del bolero que hace Leonardo Padura en La neblina del ayer. El escritor cubano desmenuza sus tesis en boca de uno de sus personajes, la vedette Katy Barqué, para quien para cantar boleros hay dos cosas que tener muy bien puestas, que son mucho más importante incluso que la voz: un corazón grande en el centro del pecho, con mucho sentimiento, y dos ovarios zangandongos, forrados de acero. “El bolero es un sentimiento, puro sentimiento, mucho dramatismo. Siempre habla de las tragedias del alma y lo hace con un lenguaje que va de la poesía a la realidad. […] Lo importante es decir todo eso con el alma, hacerlo creíble, ¿no? […] Los europeos y los americanos son muy fríos, por eso no entienden qué cosa es un buen bolero, y últimamente se tragan esos discos llenos de versiones hechas por chiquitos lindos, unas versiones que dan ganas de cagar. De cagar de verdad. El bolero es del Caribe, por eso nació en Cuba, se aclimató en México, en Puerto Rico, en Colombia. Es poesía de amor del trópico, un poco picúa a veces, porque somo picúos, qué le vamos a hacer, aunque siempre diciendo verdades”.

Vídeos: La vida es un sueño, bolero escrito por Arsenio Rodríguez, ‘El Ciego Maravilloso’, una de las más importantes figuras de la música cubana, e interpretado por Cristina Azcuy y Janne Yanesito Bogdan. Para validar la tesis defendida por Katy Barqué (es decir, por Padura), una segunda versión a cargo de Mogambo Latin Band, con la europea Ema Rotmensen como vocalista.

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