Culebrón

julio 29, 2008

En Sierra de Yeguas, municipio malagueño de poco más de 2.200 habitantes, se está viviendo una historia propia de un guión de culebrón. Esta localidad, situada en el borde noroccidental de la comarca de Antequera, en el límite de la provincia de Málaga con la Sevilla, está a unos 67 kilómetros de Coín, a poco más de una hora de camino de donde se rueda Arrayán, la teleserie de éxito que emite Canal Sur Televisión desde hace seis temporadas. Simple coincidencia para un asunto conflictivo y que dará mucho que hablar por aquellos lares.

Quiero abordar con tacto este lío morrocotudo porque hay acusaciones con las que no se puede jugar ni frivolizar. Todo empieza con una denuncia por violación consumada, acoso y cinco delitos más por parte de la primera teniente de alcalde, Josefa Torres, al alcalde del municipio, Rafael Sánchez Lavado. Ambos compañeros del mismo partido, el PP, y, según los vecinos, antes entonces muy bien avenidos. Se monta el escándalo, un revuelo sin precedentes en un pueblo de reducidas dimensiones… Sierra de Yeguas se convierte en primera plana, en foco de la actualidad andaluza. La dirección del PP, conocida la noticia, decide expulsar al primer edil y le pide que dimita y entregue el acta. Éste hace caso omiso a la solicitud de su organización política y mantiene el apoyo de los restantes ediles de su grupo, salvo la denunciante.

Segundo acto. El alcalde se defiende con uñas y dientes de las imputaciones delictivas de su compañera de corporación y escenifica un pasaje de telenovela con desgarro, lágrimas y el abrigo de toda su familia. Todo un lujo de escena, de ésas que acaparan la mayor cuota de audiencia. Sánchez Lavado atribuye la denuncia de Josefa Torres al despecho de una ex amante con ambiciones. Admite una relación sentimental entre ambos de siete años, ya terminada de forma “triste, muy triste, demasiado triste”, y acusa a la concejala de urdir una patraña por despecho con objeto de romper su matrimonio y quedarse con la alcaldía. El regidor se presenta como verdadero acosado y se niega a dimitir porque se considera inocente. El protagonista pide perdón a su familia, rompe a llorar y su esposa y su hija se abrazan a él. Conmovedor.

El pueblo asiste atónito a esta peripecia, aunque se inclinan más hacia la versión del alcalde, como se pone de manifiesto en algunas opiniones recogidas en el vídeo que acompaña este post. De esta historia se conoce la presentación y el nudo, falta sólo el desenlace. Y han de ser los tribunales quienes pongan luz a este asunto turbio y poco edificante de Sierra de Yeguas.

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