Otro Tour al zurrón

julio 26, 2008

No es la primera vez que escribo de ciclismo. Y prometo que tampoco será la última. Me fascina este deporte duro, exigente y espectacular, dejando a un lado a los tramposos que recurren al dopaje y ponen en solfa el esfuerzo de mucha gente honesta. Aprovecharé el canto de la chicharra de esta tarde de verano para hacer una confesión: desde que decidí dedicarme al periodismo (tiempos de mi pleistoceno particular) siempre soñé con poder cubrir para algún medio el Tour de Francia, mucho más que unos Juegos Olímpicos o que los Mundiales de Fútbol. Ese deseo se ha ido al limbo. El destino me fue situando en la política, primero desde la barrera y ahora en el albero… Y estoy bien a gusto.

A falta del tradicional paseo por los alrededores y las calles de París, Carlos Sastre acaba de escribir otra bella página para el ciclismo español. Este madrileño de nacimiento y abulense de adopción ha dado la talla -y de qué manera- en la contrarreloj. Partía con 1’34” sobre su gran rival, el australiano Cadel Evans, y ni los pronósticos de los especialistas ni las referencias en otras pruebas similares le eran favorables. Ha hecho la mejor carrera contra el crono de su vida, ha cedido sólo 29″ y porque en el último kilómetro, conocedor de su cómoda ventaja, no quiso tomar ningún riesgo y levantó ostensiblemente el pie. Es el triunfo de un luchador, de un deportista sacrificado, de un corredor que nunca suele fallar. Su recital en la etapa de hoy, manteniendo con solvencia el amarillo, le da la razón a director deportivo, Bjarne Riis, al apostar por él el día de Alpe d’Huez en detrimento de Frank Schleck, al que le falta madurez y mejorar mucho en las cronometradas si quiere ganar una gran vuelta.

Por tercer año consecutivo, sonará el himno nacional en los Campos Elíseos (que conste que no soy de himnos ni de banderías por muy patrióticos que suenen estos últimos renglones). Desde la retirada del capo del pelotón de los últimos tiempos, Lance Armstrong, ganador de siete rondas galas consecutivas desde 1999 a 2005, ambas inclusive, sólo corredores españoles se han subido a lo más alto del podio. Óscar Pereiro (2006), Alberto Contador (2007) y Sastre en esta edición nos han deleitado con sus gestas. Éstos tres se suman a Federico M. Bahamontes (1959), Luis Ocaña (1973), Perico Delgado (1988) y el gran Miguel Indurain (desde 1991 a 1995). Por si fuera poco, Óscar Freire, tres veces campeón del mundo en ruta, será el primer compatriota que se enfunde el maillot verde de la regularidad en la ronda francesa.

Otro Tour al zurrón. El ciclismo español está de moda. Ni siquiera los escándalos del doping están haciéndole mella. Además, Contador se ha impuesto este año en el Giro de Italia, Alejandro Valverde sigue incrementando su palmarés con clásicas y pruebas de renombre… Suma y sigue. Nos queda ahora la Vuelta a España (espera un impresionante duelo entre Contador, Sastre y Valverde) y los Juegos de Pekín. Seguiremos informando. Por cierto, llevamos en lo deportivo un año apoteósico.

P. D. para La Flaca: Seguiré escribiendo aunque esté de vacaciones. Soy así de jartible.