Instantánea

julio 21, 2008

Hay imágenes que valen más que mil palabras. Esta foto de mis hijos y Jandro, el vástago de mis amigos María y Alejandro, resume a la perfección mi breve estancia en el refugio de la costa gaditana. La felicidad está en las pequeñas cosas… Y la risa de un niño es el mejor termómetro para medirla. Ha sido una parada corta pero fructífera para la mente y deseada por el reencuentro con gente a la que aprecio de verdad. Una escueta desconexión para aguantar el tirón de la última semana, el arreón final para unas esperadas (y creo que merecidas) vacaciones.

P. D. para una lectora (R. B. para más señas). Como puedes ver, sigo en la brecha y, en cambio, tú hoy estarás de libranza hasta tu último servicio de fin de semana. Nunca llueve a gusto de todos.