La cuenta atrás

julio 18, 2008

Estoy soñando con Tarifa, con las calas de Palma, con las playas de Almería… El cuerpo está atornillado a Sevilla, la mente vuela libre por parajes que me atraen, busca refugiarse del estrés y la rutina cotidiana en esos oasis de la felicidad y de los gratos recuerdos. Acaricio las vacaciones, las rozo con los dedos, están ya a la vuelta de la esquina. Solventado los asuntos congresuales, que me han metido adrenalina a tope en la primera quincena de este mes, comienzo a divagar de nuevo pensado en la descompresión agosteña. Se aproxima irremisible el momento del paréntesis y la disipación. No soy guerrero, pero reclamo un descanso, una ruptura, un cambio de aires. Estamos en la cuenta atrás. Este 18 de julio de canícula insufrible significa el rubicón para el reencuentro con parte de mi pasado reciente y, sin duda, puerta para mi futuro inmediato. No quiero soltar amarras con las gentes a las que quiero y respeto. En la vida siempre hemos de tener asideros emocionales para ayudarnos en las épocas de zozobra. No es egoísmo, es pura simbiosis.

P.D. Ya sé Otto que no te gusta Dire Straits y que últimamente pongo muchos vídeos. A mí me chifla esta banda y esta canción, en concreto, me ayuda volar más alto…

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