Simplistas

julio 10, 2008

 

Algunas personas tienen la virtud de explicar con palabras sencillas cuestiones complejas. Saben manejar la comunicación con pedagogía y solvencia. Es una delicia oír a esos oradores que manejan la retórica (en sentido aristotélico) como un verdadero arte. Hay otra categoría de gente que, en su afán de allanar el acceso a las pobres entendederas del resto de los mortales, llegan a un reduccionismo insultante, a un simplismo lacerante.

A Rajoy lo incluyo en esta última especie. El presidente del PP propende a adelgazar tanto su discurso, a abreviar tanto sus argumentos, a podar tanto su visión de la realidad que se sitúa a caballo entre la frivolidad y la perogrullada. ¿Por qué cree que los españoles no tienen capacidad o madurez suficiente para digerir más de un mensaje a la vez? ¿Por qué ese empeño en no poder hablar de otra cosa más que de la situación de crisis de la economía española? Al personal, además de la cuestión económica, también le preocupa el funcionamiento de los servicios públicos, la conquista de nuevos derechos o los debates ideológicos.

No entiendo, por tanto, la cantinela simplista del jefe de la oposición. Bueno, sí… Su único interés está en desgastar al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero por las dificultades de nuestra economía por causas externas (el alza especulativo del precio del petróleo, la falta de liquidez financiera de los mercados o la carestía de algunos alimentos básicos), a la que se ha unido el inevitable pinchazo de la burbuja inmobiliaria de nuestro país. O Mariano se está regodeando con una situación que afecta a mucha gente o es que no tiene otra cosa que decir. O ambas cosas al mismo tiempo. Le viene bien porque está disimulando su falta de iniciativas y propuestas con la cortina de humo de las críticas al Ejecutivo socialista.

Vídeo musical: Simple man, de Lynyrd Skynyrd.