Evasión

julio 2, 2008

Estamos apurando la recta final de este curso. Llego con el depósito en la reserva. El piloto parpadea lanzando un exangüe SOS. Las fuerzas escasean, las ganas remolonean, la atención se disipa… Tengo ganas de vacaciones y la meta se encuentra a cuatro semanas de distancia. Las elevadas temperaturas de los últimos días ponen más cuesta arriba este último tramo hacia el paraíso. Pienso en cualquier lugar bajo el arco iris desde Palma de Mallorca a Egipto, desde Tarifa a Nueva York, desde Almería a Irlanda. Reclamo a voces un paréntesis. El cansancio mental pesa más que el físico. Ya me lo decía aquel teniente marcial que me tocó en la mili: el cansancio es psicológico. En aquellos días, después de doce horas subiendo y bajando montes, la afirmación del militarote me parecía una solemne sandez; en este momento vital, me agota más pensar que correr doce kilómetros. Necesito aire. Evasión o victoria. La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida.