El peso de la mochila

julio 1, 2008

Las arengas de Javier Arenas cada día se asemejan más a los monólogos del Club de la Comedia. Uno tiene la impresión cuando lo observa que está sobreactuando, que compite con su muñeco del guiñol. Combina en sus salmodias su tono apocalíptico con mohínes pícaros. Es un político que se pirra por el efectismo y las apariencias. Todo lo adorna en exceso, se recrea en su exornos pintureros, todo de cara a la galería, con menos profundidad que una lata de anchoas.

Lo escuchaba opinar sobre la situación económica el domingo en Málaga y nada nuevo bajo el sol. Voz engolada y atracón de derrotismo. Estamos ante al crisis más virulenta de la historia de España y Andalucía, palabra de Keynes Arenas. Siempre el velo negro para dibujar un panorama más crudo que la realidad, ya de de por sí bastante complicada y con efectos directos sobre las economías familiares. Sobran las exageraciones y los aspavientos.

En esa comparencia tejida de medias verdades y algunas mentiras como catedrales sólo reparé en una afirmación cierta: Arenas justificó su sentencia sobre la recesión que afecta a la economía mundial en que no había visto nada igual en los muchos años que lleva en política. Y, precisamente, lo único cierto es que el líder de la derecha andaluza lleva casi tres décadas en estas lides. Es un político amortizado, desgastado, que huele a naftalina. Que se aplique la receta que le endosa a los demás. ¿ O sólo a él no le pesa la mochila?

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