¡Campeones!

Nos llevamos la Eurocopa. 44 años después, el fútbol español nos da una alegría rotunda, un profundo regocijo que ha recorrido toda la geografía nacional. Lo que se hace esperar produce más satisfacción. Este equipo de bajitos jugones ha merecido con creces la gloria, ha desplegado un juego de ensueño, se ha hecho acreedores del trofeo. En definitiva, se ha hecho justicia con el mejor equipo de la competición. Alemania, durante la final, parecía un conjunto mediocre. Los once de la roja los hicieron vulgares, los desdibujaron privándolos del balón, jibarizaron a unos gigantes que demostraron tener pies de barro. España ganó con grandeza y contundencia, exhibiendo las mejores virtudes de su fútbol preciosista. Saboreemos el éxito y extraigamos conclusiones de futuro. Queda conjurado el maleficio de los cuartos. Ahora, toca el Mundial. Nos espera Suráfrica 2010. Con este grupo humano es posible.