Velando armas

Estamos descontando los minutos para la final de la Eurocopa entre España y Alemania. Tenemos que espantar el dicho popular que nos recuerda que “vísperas de mucho, días de nada”. Expulsemos a los malos augures de nuestras vidas. El tiempo reglamentario dictaminará el vencedor del torneo, mientras tanto déjennos soñar. ¿Y si el sueño se hace realidad? Alemania es un hueso duro, un rival que se crece en las grandes competiciones, que no se amilana en los momentos importantes. Nuestro rival tiene pedigrí, pero el equipo español tiene juego, alegría y personalidad. Le tomo prestada una idea a Manolo Lama, periodista y narrador de la Cadena Ser: este grupo que adiestra Luis Aragonés tiene carácter, sus integrantes pertenecen a una generación de ganadores, al igual que Rafa Nadal, Fernando Alonso o Pau Gasol, son jóvenes a lo que la historia no les supone un lastre. Podrán ganar o perder, son las cosas del juego, nunca se agarrarán al manido “nos ha podido la presión”. La clave del partido está en imponer nuestro estilo, tener el control del balón y protegernos del juego aéreo germano en jugadas de estrategia a balón parado. No hay favoritos. Estamos velando armas. La cita a las 20.45 en el Ernst Happel de Viena. Allí estaremos a través de la pequeña pantalla. España paralizada y nuevo récord de audiencia del año.

Kiko y su secta

Había oído hablar mucho de los kikos, pero siempre me había quedado en un conocimiento superficial, en el mero cruce de opiniones y lugares comunes de tertulias de café. El reportaje en profundidad que publica hoy El País refuerza mis impresiones más negativas sobre ese movimiento ultraconservador de la Iglesia católica que responde al nombre de Camino Neocatecumenal. Su ideario se basa en la intransigencia, el dogmatismo, el proselitismo y la aniquilación del diferente. Aunque la Santa Sede le ha otorgado un fuero especial, este grupo neocon es una secta. ¡Para qué andarnos con rodeos o eufemismos! Al que se desembaraza de los tentáculos, el que consigue escapar de este círculo vicioso, es repudiado y a los familiares que permanecen dentro se les prohíbe el contacto con el rebotado, como se le denomina en el argot de esta organización al que traiciona a la causa.

Su líder o iniciador del Camino, Francisco José Gómez de Argüello, alias Kiko Argüello, es un iluminado peligroso con poderosas conexiones en el Vaticano y en la jerarquía católica española, especialmente con monseñor Rouco Varela. Sus fieles, más de millón y medio en 106 países, se mueven al son que le marca este telepredicador, que amenaza con la cólera divina, que actúa como un Torquemada del siglo XXI y que aborrece a todo aquel que sencillamente discrepa. Kiko Argüello le ha declarado la guerra al Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero por la regulación de los matrimonios entre personas del mismo sexo, el divorcio exprés o la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Tiene toda su tropa dispuesta, a cualquier precio, a la reconquista espiritual de esta España progre y descarriada.