Lluvia

La naturaleza, siempre caprichosa, nos está ofreciendo una primavera húmeda y esperanzadora para la recuperación del nivel de agua de nuestros embalses. Este mayo tan generoso desde el punto de vista pluviométrico está dejando al PP sin uno de sus principales argumentos (o quizá el único) en este inicio de legislatura. Entre sobresalto y disgusto precongresual, una cuñita con la guerra del agua. Ahora, Javier Arenas ha puesto en marcha una campaña publicitaria (al menos, cuñas de radio diarias) con el soniquete de agua para todos. El líder de la oposición andaluza es pertinaz, tozudo en sus argumentos infundados, inasequible al desaliento. A Arenas le pasa como a los malos periodistas: no permite que la realidad le cambie lo que él considera un buen titular. No se da por enterado, pese a los numerosos informes en contra, de que el trasvase del Ebro no es la solución, que el futuro está en la desalación y en la optimización del uso de este recurso escaso; las obras faraónicas e ineficaces suponen una pérdida de tiempo y de dinero. Pero, además, parece ajeno a que el volumen de agua embalsada en este periodo nos da un respiro, principalmente en la zona occidental de Andalucía. Y más que nunca el refranero es sabio: nunca llueve a gusto de todos. ¿O no, Javier?