Pisando fuerte

La posición que defiende Andalucía en materia de financiación autonómica se abre paso con fuerza. La reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera del martes y el encuentro de anoche de presidentes autonómicos socialistas con José Luis Rodríguez Zapatero así lo certifican. Nuestra comunidad pisa fuerte en el mapa de las autonomías, tiene voz propia, posee peso específico, genera opinión en el debate político.

La financiación autonómica es un asunto clave para que Andalucía siga avanzado por la senda de progreso y modernización que ha supuesto estos últimos veinticinco años de autogobierno. Desde la Junta de Andalucía se defiende tres criterios fundamentales: la multilateralidad de la negociación, que no se tolerarán agravios porque se respetarán y consolidarán los mecanismos de solidaridad y que la población será un eje central para establecer la financiación que, desde el Estado, llegue a todas las comunidades.

La apuesta por el mantenimiento del fondo de suficiencia es la gran diferencia que mantiene Andalucía con Cataluña. Un concepto de solidaridad que, por otro lado, no sólo se ciñe a los servicios relacionados con la salud, la educación o los servicios sociales, sino que debe extenderse necesariamente a otros servicios básicos para la ciudadanía como la vivienda o la justicia. Para los socialistas la solidaridad nunca debe cotizar a la baja.

Y el principal partido de la oposición en Andalucía jugando de farol, remando en sentido contrario, lanzando cortinas de humos, intentando disimular el enorme embrollo que viven en su seno en financiación y en otros muchos asuntos por mor de la crisis que antecede a su congreso nacional de junio. Javier Arenas tiene que dejar de deshojar la margarita: o está con Andalucía o se mantiene a la sombra del presidente de Valencia, Francisco Camps, por puro interés personal y en clave orgánica.

Han transcurrido cuatro días desde la publicación de una entrevista de Camps en La Vanguardia y Arenas no ha abierto la boca para desmentir a su compañero de partido. El dirigente valenciano está de acuerdo con las tesis de financiación catalanas y sostiene que Arenas las comparte con él al cien por cien. Ergo, Arenas apoya el modelo catalán que quiere reducir el fondo de suficiencia, con lo que Andalucía saldría perjudicada. El presidente del PP andaluz debería, al menos en los asuntos de Estado, dejar de jugar al póker, no buscar espuriamente desgastar al Gobierno socialista de la Junta y tener más altura de miras.

El acuerdo inicial ya existe. El nuevo Estatuto de Autonomía marca una vía de entendimiento entre PSOE y PP que debería concluir con una propuesta andaluza conjunta y consensuada.
No tiene sentido la diferencia que trata de marcar Arenas con la postura de la Junta y del PSOE de Andalucía. Nos une mucho más que nos separa. La ciudadanía no entendería esta pose de cara a la galería en un asunto de tanta importancia. ¿A qué está jugando Arenas, entonces?