Sangría

La crisis del PP parece que aún no ha tocado fondo. Ni siquiera la tregua firmada con Esperanza Aguirre está librando a Mariano Rajoy de permanentes sobresaltos y reiterados disgustos. El goteo es incesante. Continúa la sangría, cada día un capítulo como las telenovelas.

A las deserciones y/o expulsiones de Zaplana, Acebes y otros peperos del núcleo duro del aznarismo se ha sumado hoy la de María San Gil. La enérgica dirigente vasca abandona por diferencias insalvables la comisión que está redactando la ponencia política para el congreso de junio y le abre otro frente más al perdedor de las elecciones generales del 9 de marzo. No se puede olvidar que tras los dos varapalos en las urnas el único que sigue en su puesto es el cartel electoral, o sea, el derrotado Rajoy, el sustituto elegido en su día por el dedo todopoderoso de Aznar.

Esta nueva renuncia ha tenido que escocer bastante en la sede de la calle Génova. Rajoy la consideraba una de sus aliadas. San Gil censura el acercamiento a los nacionalismos del nuevo proyecto que quiere pilotar Mariano. Hasta ahora, las disputas rondaban sobre los nombres. Con la salida de la dirigente vasca se observan los primeros grandes roces ideológicos.

Rajoy ya abrió la puerta de la calle a la disidencia en una reciente intervención. Animó a quien no esté de acuerdo con su proyecto a que organice un partido liberal o un partido conservador. Días más tardes se comió en parte sus palabras sellando un acuerdo de no agresión con la presidenta de Madrid.

Lo que se ve claro es que las aguas bajan turbias y revueltas en el seno del Partido Popular. La marcha voluntaria de San Gil es todo un síntoma. Otros dirigentes políticos, como Acebes o Zaplana, estaban socialmente amortizados. La política vasca, no. De momento, al menos hasta que se celebren las próximas elecciones autonómicas en Euskadi.

Este nuevo revés de Rajoy lo ha acogido con júbilo la brunete mediática, es decir, El Mundo y la Cope, o lo que es lo mismo, Pedro J. Ramírez y Federico Jiménez Losantos. En uno de los sueltos de opinión, el diario señala que “el abandono de San Gil pone a Rajoy contra las cuerdas” y define esta nueva peripecia precongresual como “lo más grave que le ha ocurrido a Rajoy desde su derrota electoral el 9 de marzo”. La conclusión del rotativo que dirige Pedro J. no puede ser más devastadora para el presidente del PP: “Rajoy trata de resolver sus problemas de liderazgo disfrazándolos de viraje ideológico para agradar a sus barones regionales”. ¡Qué cruz le ha caído encima a Mariano con sus antiguos aliados periodísticos!

Continuará. A la crisis del PP le faltan varios tomos para estar completa. Ni el congreso la va a cerrar de manera definitiva.