Agua de beber

El PP no suelta el bocado del trasvase del Ebro. Una semana sí y otra también monta su show para confundir a la opinión pública con la inestimable colaboración de los medios de comunicación. No son más que escenificaciones artificiosas en las que reiteran los mismos mensajes, las mismas estridencias y las mismas medias verdades. Es el frente levantino integrado por Francisco Camps (Valencia), Ramón Luis Valcárcel (Murcia) y Javier Arenas (Andalucía) el que intenta insuflar aliento a un PP que se desangra en su crisis interna e inventa añagazas para retomar el pulso de la oposición. Los tres tratan a la desesperada de tapar las vergüenzas de un Mariano Rajoy superado por el tumultuoso lío interno.

Hoy reúnen estos tres líderes autonómicos populares a 300 alcaldes y alcaldesas de sus respectivas comunidades para seguir reclamando el faraónico e inviable proyecto del trasvase del Ebro. Mi bloguero amigo Pepe Contreras le podría consultar a sus colegas de Ecologistas en Acción que les parece esta pataleta injustificada a la que se agarra el PP como ariete de su política de oposición. El futuro no es el trasvase. Todos lo sabemos. La desalación aporta hoy más hectómetros cúbicos para Almería que lo que hubiera supuesto la aportación del Ebro en fechas muy remotas. Ya lo he escrito en esta bitácora hace unas fechas: vivimos simplemente un episodio más de la guerra del agua.

La derecha está utilizando de forma irresponsable la escasez de agua en este pertinaz ciclo de sequía que vivimos en España alimentando el enfrentamiento entre territorios y haciendo política de baja estofa por puro interés partidario. No piden los tres próceres autonómicos agua para beber, sino gasolina para esparcir en el fuego de la crispación política. Con las cosas de comer… y de beber no se juega.