Pinchazo de Arenas

Se agotan los días de la campaña. Caen las hojas de calendario y nos acercamos a la hora de verdad, el momento en que los ciudadanos libremente ejercen su derecho al voto. En esta larga campaña electoral, jalonada de mil encuestas, todas en la misma dirección, Arenas está tirando ya de lo más chusco de su repertorio viendo como el barómetro de la opinión pública le vaticina alguna borrasca en lontananza.

ppwebarenasa08.jpgEl líder de la derecha andaluza pinchó ayer en su acto en El Ejido, segunda población en número de habitantes de Almería, circunscripción en la que se ha refugiado huyendo de la quema de otra soberana paliza en las urnas. Soberana por aquello de que se la propina el electorado, el pueblo andaluz.

Con un aforo a medio gas, en lugar de asumir la responsabilidad de la organización en la convocatoria, uno de su teloneros, Gabriel Amat, echó como siempre balones fuera. Vino a decir, sin cortarse un pelo, que la gente no acudía porque alguien se lo impedía. Se sacudió las pulgas ante su jefe con un boicot fantasma (haz click).

Otra vez más el cansino bisbiseo del miedo en la boca del PP. ¡Valiente parida! En esta ocasión no le funcionó al equipo de Arenas la máquina de las ocurrencias. Un poco de autocrítica no viene mal de vez en cuando.

A ese argumento es la que se aferra tradicionalmente su apocalíptico compañero Mayor Oreja cuando visita a Andalucía. Hasta el punto de que ha llegado a comparar, sin inmutarse, la situación que se vive en el País Vasco con la de nuestra tierra, asegurando que no hay ni libertad ni democracia. Y se queda tan pancho.

Arenas ya ha recurrido en estos días al discurso ambiguo de corruptelas inventadas en su fértil imaginación. No sé si refería a Alhendín, Alhaurín el Grande, La Línea, Ogíjares, la Zona Franca de Cádiz… Todas ellas con regidores populares salpicados. Como diría Rafael Escuredo, ¿quién le cambia el pastillero a esta gente?

Que no busquen excusas sin consistencia ni camuflen su incompetencia con la cortina de humo de su manido soniquete del régimen. Aquí gana la opción política a la que le gente, con toda libertad, deposita su confianza en cada elección. Todo lo demás es poner árboles para no ver el bosque. O echar la culpa al empedrado. Simples recursos pueriles.

Sentido y sensibilidad

Me inspiro en el título de la obra de Jane Austen, adaptada en varias ocasiones para el cine y la televisión, para comentar una pequeña joya publicitaria. En concreto, me refiero al spot en lengua de signos del PSOE de Andalucía que se está emitiendo en las cadenas públicas en los espacios de propaganda electoral de la campaña de las autonómicas de 2008. Es una pieza de premio.

Tiene sentido que sea el PSOE de Andalucía la organización que por primera vez ruede un anuncio íntegramente el lenguaje de signos, ya que desde hace años lleva trabajando por su reconocimiento público y ha sido el impulsor de su inclusión en el Estatuto de Autonomía.

Es una responsabilidad de un partido de izquierdas no dejar a nadie atrás, pensar en todos, eliminar las barreras sean cuales sean. Es un spot no sólo dirigido a las casi 200.000 personas con discapacidad auditiva que viven en nuestra comunidad autónoma, sino a sensibilizar al conjunto de la población andaluza en las necesidades de una gente que tiene necesidades a las que se ha de dar respuesta.

Un spot que respira alegría y contagia el enorme vitalismo de la comunidad sorda con Andalucía. No tiene sonido hasta el final, pero el silencio es atronador, elocuente, emotivo. Todos tenemos voto… y todos tenemos voz. Un acierto, perdonen la inmodestia.