¿Adónde vas, Julián? (II)

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A vueltas con el No-va-más de Andalucía, no confundir con Obama, por favor. Le he cogido prestada esta imagen a las blogueras de Agujetas electorales. Ya lo escribí el viernes: la campaña andalucista es de comedia, de sainete o de una obra de Ionesco. El blog amigo la compara con dibujos animados. Hay cierta coincidencia en la valoración. En fin, la podemos encasillar dentro del género de entretenimiento. Volando voy, volando vengo.

No os enfadéis, compañeros nacionalistas, que todo esta dicho con humor. Y en este modesto cuaderno de bitácora de mi intimidad.

Caravana verde

El fenómeno del cambio climático no es una ficción ni un desvarío. Es mucho más que la reflexión sin fundamento de algunos científicos con afán de notoriedad, que las profecías de algunos iluminados o que el alarmismo de los talibanes del ecologismo. Por supuesto, mucho más que las insulsas bromas de Mariano Rajoy con su primo el meteorólogo. Es una realidad constatable, insoslayable, evidente, que influye en nuestras vidas y que empieza a delinear un futuro algo azaroso.

Hemos pasado el invierno más templado que recuerdo y con apenas lluvias. Los abrigos y las gabardinas se han quedado en las perchas. El poderoso anticiclón de las Azores le ha ganado el pulso a la ansiada borrasca del Atlántico.

La caravana electoral del PSOE de Andalucía echa a andar camino de Huelva, concretamente en dirección al municipio de Aljaraque, a unos pocos metros del paraje de la fotografía que ilustra este post. Queremos empezar nuestra ruta con un acto simbólico y de compromiso: la plantación de 420 árboles con objeto de compensar las emisiones de CO2 a la atmósfera por los 43.000 kilómetros que recorrerá Manuel Chaves en la precampaña y campaña electoral. Esta masa arbórea absorberá 7,2 toneladas de CO2 de media anual.

Es mucho más que un gesto emblemático. Refleja nuestro compromiso por un desarrollo sostenible, por la defensa del medio ambiente y por combatir el cambio climático. Nuestra apuesta es firme, va más allá de las palabras y de los discursos vacuos. Nuestro crecimiento debe ser compatible con la salvaguarda de nuestro patrimonio natural.

Bienvenido Mariano (Rajoy) a nuestra causa. Ha sido una conversión vertiginosa, como la de Saulo (o San Pablo) camino de Damasco. Se ha caído del caballo y en un santiamén se ha vuelto ecologista. De depredador a conservacionista en un pispás. De los chascarrillos sobre su primo a querer plantar 500 millones de árboles en la próxima legislatura si resulta ganador de las elecciones (que la madre naturaleza no lo quiera).

Para llevar a cabo la promesa del candidato-registrador habría que plantar 14.270 árboles a la hora, sin parar a descansar ni de noche, ni en vacaciones de verano, ni en fiestas de guardar. ¡Mariano, te has pasado! Ni tanto ni tan calvo. Además, debería decir el líder postizo del PP qué terrenos reforestar. ¿O está pensando en derribar algunos de los montruos urbanísticos que han crecido en el litoral al calor de la especulativa Ley del Suelo aprobada en 1998 por el Gobierno de Aznar?

Vamos a una auténtica fiesta para reforestar un terreno anteriomente ocupado por un vertedero. Hay animación musical y comida campestre (garbanzos con langostinos). Con el árbol plantado habré cumplido las tres cosas básicas que un ser humano tiene que hacer en la vida. Ya tengo hijos (dos) y un libro publicado. De acuerdo al recetario vital elaborado por el poeta cubano José Martí, ya habré justificado mi existencia… ¡Qué salga la caravana!