Fariseísmo

 

La marquesa y presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ha anunciado la puesta en marcha para el próximo curso de una escuela pública bilingüe donde se impartirán clases en catalán y que tendrá el nombre de Josep Tarradellas, el presidente de la Generalitat que quiso ser “de tots els ciutadans de Catalunya”, apostilló Aguirre en la lengua de Josep Pla en un acto electoral celebrado en Lleida.

Esta promesa de la dirigente popular no pasaría de ser una noticia más dentro de la apretada agenda de los medios de comunicación, si no fuera por el diluvio caído durante esta legislatura y el monzón que ha arreciado en la precampaña a cuenta del catalán. Enseñar esta lengua española no es ni transgresor ni rupturista, es constitucional y tan lógico como ofrecer clases de chino mandarín o polaco.

Como decíamos ayer… Bueno, hace unos días, Rajoy y Arenas saltaron como un resorte contra la propuesta del PSOE de Andalucía de facilitar la enseñanza de las tres lenguas cooficiales españolas (catalán, euskera y gallego) en las Escuelas de Idiomas, si había demanda para ello. Anunciaron el apocalipsis, predijeron las siete plagas de Egipto, profetizaron una vez más la ruptura de España.

Rajoy dijo que la medida era “terrible” y una “auténtica pesadilla”. Arenas, más moderado en las formas pero igual de tremendista en el fondo, abundó en que “favorecía la asimetría”. Lo que no tienen es metría, sentido de la medida. El PP monta la turbamulta, arma la zapatiesta, prende la traca para confundir a la opinión pública. Todo impostura y sobreactuación.

Después de la tormenta, siempre llega la calma. Y con sosiego se desmontan todas las mentiras: el PP propuso en el Congreso de los Diputados en 1990 que el Instituto Cervantes ofertara clases de las tres lenguas cooficiales (El País, 11-11-1990); Aznar hablaba catalán en la intimidad (y en público, ver vídeo) en la época que necesitaba los votos de Pujol; y cuatro comunidades autónomas gobernadas por el PP (Madrid, Valencia, Navarra y Castilla y León) imparten catalán, euskera y gallego en sus Escuelas de Idiomas.

Y ahora Aguirre da un paso más en la enseñanza del catalán. Una iniciativa que hay que acoger con satisfacción, ya que favorece la convivencia y une dos territorios españoles. Ahora bien, después de la escandalera organizada por unos cuantos votos alentando la catalanofobia y las bajas pasiones, ¿se pondrán Rajoy y Arenas colorados?, ¿seguirán vaticinando la hecatombe?, ¿llamarán a capítulo a su compañera de partido por salirse del guión?

Mirarán a otro lado, sin ruborizarse, y a otra cosa, mariposa. De la doble vara de medir al ancho del embudo, al fariseísmo y a ponerse el mundo por montera. No dejes que el sentido común te cambie el paso. Ni el titular. Espera sólo a que arrecie el temporal. Así es la derecha.