Doble vara de medir

¿Por qué lo que es bueno para los madrileños, los valencianos, los castelleno-leoneses y los navarros es terrorífico para los andaluces? Es una pregunta con dos claros destinatarios: Mariano Rajoy y Javier Arenas.

Me explico. El PSOE de Andalucía ha introducido en su programa para las elecciones autonómicas del 9 de marzo la posibilidad de que en las Escuelas Oficiales de Idiomas se pueda estudiar las tres lenguas cooficiales de España, catalán, euskera y gallero, si hay demanda para ello.

Es una medida natural, oportuna e impecable, pero sobre todo constitucional. En cambio, para Rajoy, con su soniquete apocalíptico, es “terrible” y “una pesadilla” y para Javier Arenas es una propuesta que favorece la asimetría. ¿Por qué si se enseña japonés, árabe o ruso, no se puede ofrecer la enseñanza de las tres lenguas cooficiales en las escuelas de idioma si hay alumnos interesados? Si se dan tanto golpes de pecho con la Constitución, ¿por qué no defienden con la misma intensidad todos sus artículos?

Eso sí, los gobiernos autonómicos del PP en cuatro comunidades (Madrid, Valencia, Castilla y León y Navarra) llevan años ofreciendo clases de catalán, euskera y gallego. ¿Cómo se puede calificar tamaña incoherencia, semejante desasatino, este enorme disparate? Manipulación grosera, como afirmaba ayer el portavoz del Gobierno de la Junta de Andalucía. O doble vara de medir. O simplemente cinismo y demagogia. En definitiva, aplicar a la política el tan recurrente dicho de ‘haz lo que yo diga pero no lo que yo haga’. No se puede engañar con tanta desfachatez, no se puede insultar la inteligencia de la gente con tanto descaro.

No me imagino a Rajoy llamando hoy a Esperanza Aguirre, Francisco Camps, Juan Vicente Herrera y Miguel Sanz para que con un decreto urgente (y es de suponer que “brutal”) suspenda la impartación de la enseñanzas de estas lenguas en sus comunidades. Así los ciudadanos de estas autonomías despertarán de la pesadilla y tendrán sueños dulces, así lo que es terrible y espantoso para Andalucía será grato y amable para los que vivan en Madrid, Valencia, Castilla y León y Navarra. 

Detrás de esta crítica feroz a esta medida está la fobia de Rajoy y Arenas a la pluralidad lingüística y la variedad cultural que existe en España. Esta reacción desmedida y destemplada indicia el pensamiento centralista, reaccionario y acomplejado de una derecha que no entiende la España plural.

Además, descubre una vez más que a un PP que enarbola el ‘todo vale’ con tal de arañar un puñado de votos. Otro intento burdo de resucitar el fantasma del España se rompe. No se puede consentir que la mentira sea la viga sobre la que repose el edificio de sus discursos. Deberían haber aprendido ya de lo ocurrido en la recta final de la última legislatura de Aznar, especialmente de lo acontecido entre el 11 y el 14 de marzo.