Contrarreforma educativa
mayo 18, 2013
José Ignacio Wert ha consumado su amenaza y el Consejo de Ministros aprobó ayer a las bravas la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE). Ya tenemos sobre la mesa una contrarreforma educativa en toda regla. La lleva adelante contra viento y marea, con el rechazo total de la comunidad educativa y el único aval de la Conferencia Episcopal. La futura ley nos devuelve a los tiempos de la dictadura, con la religión evaluable, computando para la nota media y para la consecución de becas, y recupera las tres reválidas, que buscan la segregación temprana de escolares. Con este proyecto, el Gobierno de Mariano Rajoy quiebra la igualdad de oportunidades y establece un modelo educativo que supondrá una carrera obstáculos para los alumnos de las familias con menos recursos económicos. Los que pertenezcan a linajes con posibles tendrán la oportunidad de seguir en el ámbito privado aunque sus capacidades sean limitadas. Por cierto, la reforma contempla la desamortización de la escuela pública para dar cuotas de mercado al negocio privado y da cobertura a la escuela diferenciada (los niños con los niños y las niñas con las niñas) pese a la jurisprudencia del Tribunal Supremo, que considera que este tipo de centros es contrario a la igualdad que propugna la Constitución española.
Para desviar la atención sobre lo mollar de esta ley, que es la agresión a la igualdad de oportunidades, nos deja dos polémicos señuelos: la religión evaluable y el debate del catalán en los centros de aquella comunidad (el Gobierno adelantará fondos a la escuela privada que ofrezca castellano y lo detraerá de los fondos para el mantenimiento de la pública y concertada). Sabedores que ambos asuntos, con profunda raíz ideológica, monopolizarán el debate y dejarán en un segundo plano el certificado de defunción expedido por el PP a lo público y a las garantías de que nadie con capacidad se quede fuera del sistema por carecer posibilidades económicas. La comunidad educativa anuncia movilizaciones contra este profundo retroceso. Sin embargo, los medios de comunicación ya han caído en la trampa de lo secundario, desenfocando la profunda injusticia que introduce la nueva norma.
Esta reforma educativa discrimina, consagra un modelo no equitativo y de dudosa constitucionalidad, nos aleja de Europa y nos retrotrae al nacionalcatolicismo sin tener en cuenta el carácter aconfesional del Estado. Es una demostración del autoritarismo y del rostro más radical de la derecha.
Las dos caras de Zoido
mayo 10, 2013
El compañero Juan Félix Camacho difundía en Twitter una joya de la incongruencia del PP andaluz y de su jefe temporal de filas, Juan Ignacio Zoido (un trabajo gráfico realizado por Daniel González @rojosevillano). El dirigente pepero compagina mal los dos cargos que desempeña a tiempo parcial. Su labor de oposición (para ser líder hace falta mucho más) le roba tiempo para ocuparse de su puesto preferido, que no es otro que la Alcaldía de Sevilla. Y se le nota en exceso: es notoria su desgana para los asuntos de ámbito regional. Como dice el refrán, no se puede estar a la vez en misa y repicando. Por eso, para tener políticos dedicados full time y responder a la máxima de ‘una persona, un cargo’ (también defendida antaño por Javier Arenas, ahora no), se aprobó a propuesta del PSOE una reforma de la ley electoral andaluza para hacer incompatible la tarea de diputado autonómico con la de regidor o presidente de Diputación, norma recurrida por el Gobierno de Rajoy ante el Constitucional para salvar a muchos de sus parlamentarios que hacen doblete.
Pero si ya la dedicación es mejorable, el discurso de Zoido presenta lagunas, inconsistencia y contradicciones. El alcalde sevillano puede decir una cosa y la contraria sin despeinarse. El ejemplo tuitero deja a las claras su doble rasero: critica el decreto contra la exclusión social para atender a los que peor lo están pasando como consecuencia de la crisis al tiempo que se jacta de dar una subvención a una orden religiosa para comedores sociales. A ver si lo que le pasa es que tiene pelusa porque no se le ocurrió a él o es porque el decreto de la Junta trasciende con mucho la estructuras de la beneficencia religiosa. Visto lo visto, Zoido confunde conceptos: la propuesta del Gobierno andaluz se pone en marcha no por caridad sino por justicia social. No es una cuestión de matiz, sino de fondo. La posición en estos asuntos de muchos dirigentes del PP está desfasada, ignoran los derechos que consagra nuestra Constitución.
Decepcionante
mayo 9, 2013
Mariano Rajoy acudió ayer al Parlamento y despachó el trámite con ínfulas de superioridad. El presidente se encastilló en sus posiciones, ratificó que no piensa abandonar la política económica que está empobreciendo a España y a los españoles (“no va a haber cambio de rumbo”) y despreció las ofertas de diálogo lanzada por la oposición en su conjunto (con Merkel se muestra más flexible, casi sumiso, no alza la voz). Vino a decir el político gallego que quien quiera que apoye sus reformas, ese eufemismo maldito que se emplea en el PP cuando se refiere a recortes y pérdida de derechos. Se desenvolvió sin humildad y haciendo gala de orgullo por estar haciendo lo que tenía que hacer pese a las dramáticas cifras de paro (1,2 millones más de españoles sin empleo desde que llegó a la Moncloa) y a las más que lúgubres previsiones de recuperación económica (el desempleo no bajará del 25% hasta 2017). Su paso por la Cámara baja nos mantiene en la foto fija que nos impone el poder financiero, Alemania y la burocracia de Bruselas: mantenimiento de la dictadura de la austeridad, demolición del estado del bienestar (siguiente estación: pensiones) y cerrazón ya no a pactar, ni siquiera a conversar con las demás fuerzas políticas cobijado en su cómoda mayoría absoluta. En resumen, una respuesta de Rajoy decepcionante y que no alumbra un horizonte de esperanza.
(Im)previsiones
mayo 6, 2013
La economía se ha demostrado una ciencia inexacta. Y lo que es peor, puede llegar a ser insoportablemente fanática o acientífica, como subrayaba el presidente de la Junta de Andalucía, Pepe Griñán, en una reciente conferencia: “Después de estos largos años de crisis, en ninguna otra rama del conocimiento anida tan intensamente el fundamentalismo como en la economía“. Desde esta perspectiva, los postulados económicos están cargados de dogmas y presentados como actos de fe. Casi como una religión.
Quizá por eso el Gobierno de España previó inicialmente una caída del Producto Interior Bruto del 0,5% para 2013. Un pronóstico que han tenido que revisar a la baja por la contumacia de datos negativos, especialmente la losa de los 6.202.700 parados recogidos por la Encuesta de Población Activa correspondiente al primer trimestre de este año. La nueva previsión refleja un decrecimiento del 1,3% para este ejercicio y un panorama desolador donde el desempleo no bajará del 25% hasta 2017. Este baño de realismo, en cambio, se ha quedado corto para la Unión Europea, que augura una pérdida de riqueza aún mayor (-1,5%) en 2013.
Una puja endiablada que, en cualquier caso, nos aleja la tan ansiada recuperación y la creación de puestos de trabajo, un camino que será incluso más tortuoso si no se incentivan políticas de crecimiento y se hace fluir el crédito a empresas y familias. Detrás de estos fríos números hay una cruda realidad que está situando a demasiadas personas en riesgo de exclusión social. Ante la evidencia, no cabe la paciencia ni esperar que escampe, sino tomar medidas que den la vuelta o, al menos, amortigüen este horizonte de penurias que nos dibujan los gurús de la economía.
En esa línea avanza el plan del PSOE para reactivar la economía y combatir el paro a corto y medio plazo movilizando 30.000 millones de euros de los que quedan disponibles del crédito para el rescate del sector financiero. Desde las filas socialistas se plantea, entre otras cuestiones, una potente intervención del Estado para frenar los despidos en empresas en crisis, igual que se ha realizado en Alemania, e impedir los desahucios de las familias afectadas por el paro que no pueden hacer. Es una propuesta concreta que el Gobierno de Mariano Rajoy no debería despreciar y sentarse cuando menos a analizar.
Viñeta.- Miki & Duarte en el Grupo Joly.
Letra pequeña con sorpresas
mayo 2, 2013
La letra pequeña siempre depara sorpresas… habitualmente desagradables. El Programa de Estabilidad 2013-2016, el nuevo catálogo de recortes y la revisión a la baja de las previsiones económicas aprobados el viernes por el Gobierno de la nación y entregado a Bruselas días después, tenía algún que otro gato encerrado en la letra pequeña. Huelga decir que faltó transparencia en la comparecencia posterior al Consejo de Ministros. No se puede tomar por tonto al ciudadano y ocultar tijeretazos que tendrán incidencia directa en la vida de la gente y que, más pronto que tarde, se acaban conociendo.
La tasa de paro se mantendrán por encima del 25% hasta 2016. Ni a finales de 2013, con sostenían, ni en 2014, como corrigieron después, ni tan siquiera en 2015 ni 2016. ¡Cuán largo me lo fiais, amigo Sancho! Un retraso insoportable a la esperanza de muchos españoles de encontrar un puesto de trabajo. Se pierde toda esta legislatura y un año de la siguiente, dando por hecho que Mariano Rajoy no adelantará elecciones. Cuenta con una holgada mayoría y confía en que la recta final se empiecen a ver síntomas, aunque sean modestos, de recuperación. Eso sí, esperará cruzado de brazos a que escampe, sin mover un ápice su política económica fracasada y pidiendo paciencia a los españoles como único argumento.
Decían que no iban a subir impuestos. El propio presidente empeñó su palabra en los días previos a la aprobación de este nuevo paquete de poda del estado del bienestar. En la rueda de prensa del viernes, el ministro de Hacienda ya comunicó la extensión a 2014 del incremento temporal del IRPF, cuando estaba previsto sólo para los ejercicios de 2012 y 2013, y la creación de nuevos tributos medioambientales. Sin embargo, el Programa de Estabilidad incluye también la prórroga sin fecha concreta de reversión de los incrementos del impuesto de sociedad y del impuesto de bienes inmuebles (IBI). Entre tanto dato negativo y malos augurios, el Gobierno pasó de puntillas sobre este nuevo tirón tributario.
Y, por si no fuera suficiente, se habían dejado en el tintero un recorte de 3.000 millones, con el que se quiere dar un rejonazo de muerte a la ley de dependencia. Sorprendente olvido: esa cantidad no es precisamente calderilla. Dijo Rajoy en las vísperas de las elecciones generales que la dependencia no era viable y parece que se está afanando en hacer realidad sus deseos de demoler el cuarto pilar del estado del bienestar.
Resignación y paciencia
abril 29, 2013
Escuchar a Mariano Rajoy pedir paciencia a los ciudadanos en esta situación de emergencia social produce bochorno. Sus palabras destilan una insoportable insensibilidad y un profundo desconocimiento del sufrimiento de cientos de miles de familias. Ha tardado el presidente del Gobierno más de 72 horas en valorar el dramático dato del paro en nuestro país. 6.202.700 dramas personales a los que no tenía nada que decir y a los que sólo ofrece resignación y obstinación en el error, o en el mejor de los casos el eufemismo de la “movilidad exterior” (vulgo emigración). La rueda de prensa tras el último Consejo de Ministros supone una demostración de impotencia y de falta de coraje. La respuesta ante las alarmantes cifras del desempleo sólo genera desesperanza y una claudicación en toda regla ante la obligación de cambiar las cosas desde la política.
Todo muy característico de la idiosincrasia de Rajoy: esperar y dejar que el tiempo o las circunstancias resuelva los problemas. Quizá el presidente se pueda cruzar de brazos y aguardar a que el viento cambie el rumbo de la cruda realidad, pero los españoles no. Rendirse a los designios de instituciones no elegidas democráticamente y no cambiar una política económica que produce recesión y paro suponen abundar en el camino del fracaso. El inquilino de la Moncloa da por perdida la legislatura: después de cuatro años habrá un millón más de parados que en 2011 y un sinfín de recortes, innumerables derechos eliminados, una sociedad menos justa y más desigual. Llegó con la promesa de que con el PP bajaría el paro y se saldría de la crisis. Dieciséis meses más tarde, la previsión no muy ser más aterradora. El PP ya está gestionando su propia herencia.
Ante un horizonte tan negro, Rajoy entona un desesperante déjalo estar. Para The Beatles su Let it be fue el colofón de una década de éxito, para el político gallego representa el canto del cisne tras un monumental engaño electoral. España no necesita pasividad, sino energía y políticas de crecimiento. Y un líder que sea capaz de dar la cara y generar una ilusión colectiva sobre argumentos sólidos. Sin embargo, ni una cosa ni otra.
Crónica de una engañifa anunciada
abril 26, 2013
Corría enero de 2010, la crisis cumplía su segundo año y el paro superaba ya la preocupante barrera de los cuatro millones de españoles. Mariano Rajoy, líder de la oposición con aspiraciones de llegar a la Moncloa, posaba ante las puertas de una oficina de empleo para una entrevista concedida a El Mundo. Se presentaba como el gestor-milagro: “Cuando gobierne bajará el paro“. A su llegada a la poltrona presidencial el desempleo ya rebasaba el umbral dramático de los cinco millones. Quince meses después se ha superado el listón fatídico de los seis millones. 6.202.700 parados, lo que el diario de Pedro J. Ramírez define como “recórd de la vergüenza” que “echa por tierra la labor del Gobierno”.
Rajoy y su reforma laboral nos han traído otro millón de dramas personales. Con las previsiones económicas de profunda recesión (que hoy revisan a la baja para admitir una caída de PIB del 1,5% en 2013, tres veces más de lo inicialmente previsto), el guarismo de la desgracia seguirá creciendo. Argüía el actual presidente en las vísperas electorales (octubre de 2011) que el paro era la principal razón para el cambio político y, desde luego, los resultados cosechados por su gabinete llaman al cambio del cambio tras este rotundo fracaso. Sus pócimas mágicas no han resultado ser más que un espejismo, una engañifa. Ante esta situación de emergencia social, el Gobierno ha guardado un silencio sepulcral. Ni Rajoy ni ninguno de sus ministros han salido a la palestra a dar la cara. Ni siquiera a través de una televisión de plasma.
Y los escasos miembros del PP que osaron a explicar esta catástrofe nacional quizá hubieran estado mejor callados. Decir, como Carlos Floriano, que no nos cieguen los 6,2 millones de parados porque los datos macroeconómicos son esperanzadores y la recuperación llegará más pronto que tarde es un insulto a la inteligencia y una falta de respeto a los muchos dramas personales. Sería más productivo reconocer el error y abandonar el dogma de la austeridad a ultranza, el letal austericidio, apostando por el estímulo económico, el flujo de crédito y la reactivación del consumo. La receta de recortes que imponen Bruselas, Alemania, el BCE y el FMI sólo producirá más penurias y sacrificios. Ya veremos qué pasa en unas horas.
PD.- Curiosas las portadas de ABC y La Razón. En el primero, la foto central que ilustra la información del paro es de Merkel. En lugar de poner al mandado, el periódico de Vocento opta por la jefa. El segundo rotativo relega la noticia a tercer asunto de portada como si el ciudadano se dejará engañar por tan burda maniobra. En otros momentos la selección gráfica y la valoración habrían sido muy distintas. ¿Alguien duda de que habrían apuntado a Zapatero con su dedo justiciero?
De mazazo en mazazo
abril 25, 2013
No por previsible el dato de paro de la Encuesta de Población Activa (EPA) correspondiente al primer trimestre de este año deja de ser doloroso. Se bate otro registro negativo. Y van… Más de seis millones de españoles no tienen trabajo. Y se sobrepasa ese listón psicológico con mucho: 6.202.700 dramas personales. Un guarismo catastrófico que señala la gravedad de la crisis y los estragos que está generando en la sociedad española. Con este rotundo mazazo suenan a chiste de mal gusto los alegatos del Gobierno de Rajoy, ya sea por boca del presidente o de sus ministros De Guindos o Montoro, sobre que se están produciendo cambios positivos en la economía española. Y se antoja aún más ridícula la propaganda y la algarabía de cierta prensa conservadora por el ‘milagro’ de la gestión del Partido Popular. Nadie en su sano juicio observa síntomas de recuperación: este país es más pobre y su futuro más incierto por las decisiones que nos imponen desde fuera organismos que nadie ha elegido. El aceite de ricino de los recortes nos está conduciendo al más profundo de los abismos. Y sin tiempo apenas para superar este golpe, mañana almorzaremos sobresaltados por un nuevo tijeretazo del gasto público. Nos hundirán tanto que tardaremos muchos años en recuperar los niveles de los tiempos de bonanza. Mientras tanto, el Gobierno y su banda de cornetas y tambores mediáticos nos intentan vender que vamos por el buen camino. ¡A quién quieren engañar!
Gráfico.- El País.










