Tercos como mulas

mayo 4, 2013

Dice el dicho popular que no hay más ciego que quien no quiere ver. Después de la conmoción que ha producido la última encuesta de población activa, que arrojaba el escalofriante dato de 6.202.700 parados en España, la reacción del pensamiento neoliberal es más madera. Es decir, más recortes y menos gasto público. Objetivo: acabar de hundir lo que sigue en pie del estado del bienestar y acabar de hundir a las clases medias trabajadoras. Los poderosos no quieren clases medias, les interesa más una sociedad dual con pocos ricos muy ricos y mucha mano de obra barata. Al frente de este discurso sin complejos está el ala dura del Partido Popular, con la FAES de Aznar en la autoría intelectual y Esperanza Aguirre como voz cantante. Por supuesto, el presidente de Banco Central Europeo, Mario Dragui, que pide más ajuste del gasto público como bálsamo para todos los males. Y esa pócima que nos ofrecen es un veneno cuyos nefastos resultados ya conocemos. Como son tercos y se obstinan en el error y en su dogma, habrá que prepararse porque no es de extrañar que vengan nuevos tijeretazos.

Foto.- El Mundo.

Viñeta Ramón en El País

Tropezar de nuevo en la misma piedra. La futura Ley de Costas reduce a cien a veinte metros la franja litoral de protección. Parece que el Partido Popular no ha aprendido la lección y ha olvidado las dramáticas consecuencias de la burbuja inmobiliaria. En 1998 el Gobierno de Aznar reguló que todo el suelo era urbanizable, unos polvos que nos trajeron los lodos de la especulación, la carestía de la vivienda y un estallido de la burbuja que ha hecho más profunda y prolongada la crisis española. Ahora, el Ejecutivo de Mariano Rajoy vuelve a la carga con el ladrillo y legisla sin acordarse de los errores de un pasado tan cercano que todavía es presente.

Una cosa es recuperar la construcción, que se ha hundido y su aportación al PIB en España es inferior a la media europea, y otra avanzar hacia un modelo regresivo que amenaza el medio ambiente y ha destrozado muchas de nuestras riquezas naturales. El PP quiere reabrir la costa al ladrillo. Así lo manifesté en la rueda de prensa de la semana pasada tras el Consejo de Gobierno de Andalucía. En su editorial de hoy, El País da un paso más en esta línea y expresa su preocupación por “el cortoplacismo de esta reforma y la ceguera que demuestran unos gobernantes empeñados en apostar por el mismo modelo de crecimiento que ha agravado la crisis“.

Además de esta relevante cuestión de fondo, el PP ha pretendido a través de sus enmiendas a la Ley de Costas neutralizar el plan de la Junta de Andalucía para evitar la saturación de los primeros quinientos metros de litoral aún no urbanizados. Con el mismo, se busca garantizar un desarrollo ordenado y sostenible de la franja costera andaluza y favorecer también una oferta turística basado en la calidad y el valor diferencial. El movimiento de los populares supone una respuesta ad hoc para confrontar con esta comunidad. Se ve con nitidez una estrategia de acción-reacción por parte del Gobierno de la nación. Se echa arena en el engranaje para que no se note que se puede hacer política de otra forma.

Viñeta.- Ramón, en El País.

Hace diez años

marzo 16, 2013

Esta fatídica foto tiene ya diez años. El 16 de marzo de 2003, George W. Bush, Tony Blair y José María Aznar se reunieron en las Azores con José Manuel Durao Barroso como anfitrión. Este encuentro y esta imagen suponen el preludio de la invasión de Irak y de una cruenta guerra basada en una mentira cuyas consecuencias han desestabilizado la geoestrategia en Oriente Medio y, sobre todo, ha provocado decenas de miles de muertos y víctimas. El letal trío de las Azores desató un conflicto bélico ilegal e injusto. El tridente pisoteó la legalidad internacional con argumentos falsos como la existencia de armas de destrucción masiva. La falacia bajo la que se orquestó la conflagración contra el régimen del sátrapa Sadam Husein está hoy más que acreditada. Bush y Blair han reconocido su yerro. Aznar sigue guardando silencio. No sólo no ha pedido disculpas por semejante despropósito, es que ni siquiera ha admitido que se equivocó. Todavía resuenan los aplausos en el Congreso cuando la mayoría absoluta del PP en 2003 da la autorización en el Congreso de los Diputados para participar en la contienda. Un presidente con ínfulas de grandeza que “nos quería sacar del rincón de la historia” nos embarcó en un desgraciado episodio pese al rechazo de la inmensa mayoría de la población (las encuestas de la época señalaban que más que el 90% estaba en contra). Las manifestaciones del ‘No a la guerra’ fueron multitudinarias. Diez años después el pueblo español está en la calle, ahora por los recortes y por una gestión que está desmontando el estado del bienestar y colocando a este país al borde del precipicio.

Una ministra andaluza como Fátima Báñez está replicando unos años después la estrategia que desplegó Javier Arenas desde el Gobierno de la nación en la etapa negra de Aznar para Andalucía: discriminación, castigo y asfixia financiera por razones políticas. La peor valorada del gabinete de Rajoy (superar a Wert en este capítulo es una gesta), la autora de una reforma laboral regresiva para la clase trabajadora, se dedica a lanzar cortinas de humo para negar un plan especial de empleo a Andalucía que sí otorga a otras autonomías. Una ministra no puede gobernar desde una postura partidista maltratando a los hombres y mujeres de esta tierra a través del recorte de los presupuestos. Y mucho menos en un tema tan sensible en estos momentos como es el empleo, simplemente porque no le guste el color del gobierno que los ciudadanos han colocado en la Junta de Andalucía. Es una agresión por puro sectarismo.

A un servidor público hay que exigirle que respete unas mínimas reglas de lealtad institucional y un compromiso con la ciudadanía. Su actitud está provocando un daño irreparable a los desempleados de esta tierra. Que la señora Báñez no busque excusas ni manipule la realidad para camuflar su maltrato a Andalucía en el reparto de fondos para el empleo. Y es que lamentablemente esta ministra andaluza representa la cara de la resignación del Gobierno de la nación ante el problema más importante para los españoles y los andaluces:

  • Recorte de un 57% en los fondos para Políticas Activas de Empleo. Casi 400 millones de euros menos para Andalucía en 2012. Y aplica además criterios discriminatorios de reparto con la comunidad que le restan otros 34,9 millones más. Y para el año próximo otro tijeretazo más del 34,6%.
  • Suspensión de la financiación para mantener a los más de 1.400 técnicos, entre ‘alpes’ y promotores de empleo, con lo que deteriora los servicios de atención a los desempleados en Andalucía.
  • Y niega a la comunidad autónoma, de forma reiterada, un plan especial de empleo. Un plan que sí le concede a Extremadura y Canarias.

El Gobierno aún está a tiempo de rectificar e incorporar a los Presupuestos Generales del Estado, en trámite parlamentario, una apuesta nítida por el fomento de empleo para el conjunto del país y, además, un plan especial para Andalucía. Es una cuestión de justicia. Con los indicadores de paro que hay en esta comunidad, el Gobierno de la nación no puede desentenderse y tiene arrimar el hombro para, de manera compartida con la Junta de Andalucía, dar respuesta a la principal preocupación de los andaluces.

Achicar la democracia

octubre 4, 2012

María Dolores de Cospedal está desmontando todos los mecanismos democráticos de control a su gobierno. La crisis es la excusa perfecta para eliminar todos los testigos molestos y tener manos libres para actuar a su antojo como un monarca absolutista. La presidenta de Castilla-La Mancha ha cerrado el Defensor del Pueblo y el Consejo Económico y Social y ahora suprime los sueldos de los diputados para quitarse de encima a la oposición, siempre incómoda para gobernantes con un deficitario talante democrático.

Con esta medida, sin lugar a dudas, achica la democracia. Se dificulta desde una visión clasista de la sociedad el acceso a los trabajadores a la asamblea legislativa  (se quedará como coto privado para personas con fortuna o empresas), se sortea el régimen de incompatibilidades (se podrá compatibilizar el escaño con sueldos privados al margen o con actividades profesionales que pueden hipotecar la independencia de los parlamentarios) y puede ser una forma de evadir impuestos (si se va a pagar a los diputados lo mismo que se gana con un sueldo en concepto de dietas que no se tributan a Hacienda).

Todo un despropósito cuando lo que realmente se ahorra es nimio y se toma una senda demagógica, populista y antidemocrática. Se recorta en democracia y se despilfarra en enchufismo. En los presupuestos de Cospedal para 2013, figuran 67 millones de euros destinados al sueldo de cargos nombrados a dedo. Se va a gastar 66 vece más en pagar a sus cargos de confianza que lo que se ahorra quitándole el sueldo a los parlamentarios. No es una exageración: se puede comprobar en las páginas 16 y 99 del tomo I del proyecto de ley de presupuestos. Muchos de sus compañeros del PP no le siguen la estela (Monago en Extremadura o Feijóo en Galicia, por ejemplo). Esta filigrana elitista sólo encuentra el aplauso del sector neocon, esto es, del Tea Party que patrocina Aznar desde la FAES.

Barra libre para los suyos y severo tijeretazo a los servicios públicos, que son de todos. En Castilla- La Mancha, la educación cuenta con 130 millones menos y la sanidad con 154 menos para el próximo ejercicio. Desde que llegó al cargo en junio de 2011, la motosierra de Cospedal ha hecho estragos: 700 millones en educación y 1.600 menos en sanidad. El hacha de Cospedal siempre golpea en el mismo sitio: en el árbol del estado del bienestar.

Viñeta.- Forges en El País.

Es la segunda entrega de una serie que, inspirada en la aldea gala de Astérix y en clave de humor, retrata la situación política que se vive en Andalucía. La primera pieza fue difundida por el PSOE de Andalucía en la campaña de las elecciones autonómicas del 25 de marzo, con el título de ‘Vota para pararlos’. Esta segunda se centra en las agresiones y el maltrato que está recibiendo esta tierra por parte del Gobierno de Rajoy y el Partido Popular. Ambos han diseñado una estrategia para hostigar a Andalucía, como ya hiciera Aznar, porque la ciudadanía no le da la confianza a la derecha para alcanzar el gobierno de la Junta. Resulta tan burda esta actitud, y más en estos momentos de crisis, que este vídeo viene que ni pintado para denunciar ese castigo injusto contra una comunidad que no quiere privilegios, sólo que se la trate en clave de igualdad con las demás.

Gobierno insumiso

junio 30, 2012

En un estado de derecho las leyes hay que cumplirlas desde el último de sus ciudadanos al más destacado de sus mandatarios. Sobre esa exigencia de igualdad ante la ley se construye la convivencia en democracia. Este principio luego tiene algunas imperfecciones que se sobrellevan con dosis de buena voluntad. Ahora bien, que un gobierno se declare insumiso a una norma que forma parte del bloque de constitucionalidad no hay por donde cogerlo. Han de ser los representantes públicos los primeros en dar ejemplo ante la ciudadanía.

El secretario de Estado de Hacienda, el ínclito Antonio Beteta, se descuelga con que el Gobierno de la nación no tiene la obligación de cumplir el criterio de inversión que recoge el Estatuto de Autonomía de Andalucía. Para este buen señor, una ley de tan elevado rango no supone ningún compromiso y se permite el lujo de reírse de un texto legislativo que el propio Mariano Rajoy o Javier Arenas apoyaron en el Congreso de los Diputados y que el pueblo andaluz convalidó en un referéndum. Y no sólo nos quiere birlar 1.504 millones de euros en inversiones no realizadas, sino que miente para intentar enmascarar sus fobias hacia esta tierra.

Esta salida de Beteta supone una agresión para Andalucía y un desaire para el conjunto de los andaluces, sean de la orientación ideológica que sean. Recupera este secretario de estado los modos y los usos del PP durante la etapa negra de Aznar, los años del castigo sistemático y la confrontación. Retoma el palo y tentetieso contra esta comunidad autónoma, la política de acoso y derribo contra una tierra que se resiste a darle la confianza de gobierno a la derecha. Y con este tipo de actitudes injustas, hostiles y rencorosas hacen más difícil que el pueblo andaluz modifique su opinión. La gente en Andalucía tiene memoria y sabe de sobre que la derecha ni cree ni quiere a esta tierra. ¿Dirá algo Zoido, el nuevo dirigente pepero, sobre este desafuero contra Andalucía?

Un mal día lo tiene cualquiera. Se pueden perder literalmente los papeles, que se quede la mente en blanco, confundir nombres o trabucar cifras… No voy a hacer leña sobre las carencias o la inconsistencia política de Ana Botella. Ahora bien, el credo político de la alcaldesa de Madrid no es fruto de ningún lapsus ni de una jornada desafortunada. El doctrinario político de Ana Botella hunde sus raíces en el nacionalcatolicismo. La esposa de Aznar nos enseña unas credenciales rancias a más no poder. ¿Puede ser alcaldesa de una ciudad cosmopolita como Madrid una persona con una visión tan arcaica?

Vuelve la confrontación

abril 27, 2012

No constituye ninguna sorpresa. Javier Arenas se subió en el último minuto al acuerdo para la reforma del Estatuto de Autonomía. Con ese movimiento meramente táctico, para nada sincero, el Partido Popular no quería incurrir en el error de su no a la autonomía plena para Andalucía en el referéndum de 1980. El 28-F ha sido una losa para la derecha desde entonces. Como todo era un escaparate, a las primeras de cambio Arenas ha preferido plegarse a los designios del Gobierno de la nación, aun a costa de pisotear la carta autonómica andaluza.

Me explico. En el Senado, el PP, con el voto de su señoría Arenas, han rechazado una moción del Grupo Socialista en la que pedía el cumplimiento de la disposición adicional tercera. Esta cláusula obliga al Gobierno central a invertir en Andalucía durante siete años un porcentaje equivalente al peso de su población, un 17,8%. Desde la entrada en vigor del Estatuto, y bajo mandato socialista, se venía cumpliendo anualmente con esta exigencia legal. En el primer presupuesto de Rajoy se roto esta dinámica al consignar sólo un 14,6% del total. La derecha, con Arenas agazapado en los escaños de la Cámara alta, se ha enrocado en este incumplimiento flagrante del Gobierno de la nación.

Desde la Junta de Andalucía se planteó una ofensiva política antes de recurrir a los tribunales para reclamar lo que a la comunidad autónoma le corresponder por derecho. Está claro que en la Moncloa no se piensa cambiar ni una sola coma de su proyecto de presupuestos para 2012. Al Ejecutivo autonómico no le quedará otra que optar por la vía judicial para defender los intereses de Andalucía. El PP está reeditando la agenda de la confrontación de la era Aznar, una estrategia revanchista que busca castigar a una tierra que no los vota. En esta ocasión será incluso una carga más agresiva y sectaria después de la profunda decepción de la derecha el 25-M. Se frotaban las manos embriagados del éxito de las encuestas y, sin embargo, seguirán sentados en los bancos de la oposición. Y como no pueden en las urnas, usan de forma pendenciera e injusta el BOE. Como no saben perder, recurren a las malas artes despreciando a la legislación vigente y a los andaluces. Vuelve la confrontación.

Doble castigo

abril 4, 2012

No cabe duda. El Gobierno de Rajoy renuncia al futuro de España, el PP se abona (nos abona) a la depresión. Lo sacrifica todo a la reducción del déficit público. Lo dejó ayer claro el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, al situar este objetivo como el único de la acción de gobierno: “Primero, el déficit; segundo, el déficit; tercero, el déficit público”. Con ese criterio se han elaborado los Presupuestos Generales del Estado. Se tira por la borda la recuperación económica y la creación de empleo sólo para dar respuesta a los afanes destructivos de los mercados y de su representante en la Unión Europea, que no es otra que Angela Merkel. Las cuentas del Estado no incluyen ni una sola partida de estímulo ni para la reactivación de nuestra actividad económica. Se reduce a la mitad los fondos para investigación, para educación (con una disminución dramática en la partida de becas), para las políticas activas de empleo o se paraliza el apoyo a las energías renovables. Nuestra economía no funciona y se dinamita la posibilidad de avanzar hacia un nuevo modelo económico con medidas miopes y que no apuestan por I+D+i. Nos resignamos a no crecer con el pretexto de cuadrar las cuentas a cualquier precio y no provocar la ira del directorio de la UE que nos tutela y nos aprieta. Tiramos la toalla frente a la crisis, abonamos el camino de una recesión cada vez más profunda, y en cambio se les da un premio a los grandes defraudadores y se acentúan los recortes en materia social. La derecha está dando una respuesta sumisa e injusta a la crisis, un castigo en toda regla a las clases medias y trabajadoras.

En clave andaluza, los presupuestos suponen una doble penalización a esta comunidad autónoma. A todas las agresiones y recortes generales, dan una vuelta de tuerca más. Y no precisamente cualquiera: la consignación de unas inversiones muy por debajo de lo que marca la disposición adicional tercera del Estatuto de Autonomía. El texto, que tiene el rango de ley orgánica, obliga a destinar un porcentaje de las inversiones del Estado similar al peso de la población andaluza. En lugar de prever el 17,8% de total para Andalucía, se recogen proyectos e infraestructuras por sólo el 14,6%.  Un 3,2% menos que traducido en dinero contante y sonante supone que más de 400 millones se han quedado en el limbo. Esta importante quita significa un incumplimiento flagrante de un Estatuto que el propio Rajoy apoyó en 2006 con su voto en el Congreso de los Diputados. La Junta de Andalucía ya anunciado que peleará por lo que nos corresponde por derecho por la vía del diálogo político y si no prospera, en los tribunales. No cabe otra reacción ante este atropello.

La “rebeldía estatutaria” (concepto acuñado por Mar Moreno) ha tenido el silencio bochornoso de Javier Arenas como respuesta. Con la larga lista  de demandas y reivindicaciones que tenía con Zapatero (siempre cumplió con el 17,8%) y lo considerado y dócil que se muestra con los suyos. Ya lo hizo con Aznar durante aquellos ocho años negros e incurre de nuevo en el mismo vasallaje con Rajoy, comiéndose todas sus bravatas y traicionando a Andalucía. No es ninguna hipótesis descabellada que este recorte extra para Andalucía sea la consecuencia del revés electoral del 25-M, del cuarto fracaso de Arenas en unas elecciones autonómicas. Así se las gasta el PP: si no consigue sus objetivos electorales, palo y tentetieso con aquel pueblo que osa a desafiar su hipotético derecho natural de ostentar el poder. Las sabias gentes de Andalucía le han dado toda una lección a los peperos en las urnas y la factura que nos pasa el inquilino de la Moncloa es el agravio y la asfixia financiera. Estos modos ya los conocemos de la época del estadista de las Azores. Se equivocan si quieren humillar a los andaluces con la chequera. Mucho me temo que el Partido Popular no tropezará dos veces en la misma piedra.

Viñeta.- Peridis en El País.

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