Adiós 2012

diciembre 31, 2012

Boda Regina Cuenca Miguel Ángel Vázquez

Repasar este año que despedimos en unas horas me produce sensaciones encontradas. En lo personal, ha sido extraordinario, inmejorable, un sueño cumplido. En lo colectivo, un dolor, un paso atrás, una pesadilla.

Vayamos por partes. En el capítulo más íntimo, 2012 me ha deparado mi boda con una mujer de una pieza, con la que da gusto vivir y compartir, con la que todos los días aprendo y descubro nuevos horizontes. La prole crece y lo hace sin excesivos sobresaltos, el conjunto familiar fragua en armonía y rebosa optimismo. En fin, todo a pedir de boca con una vida centrada en Sevilla y con un pie puesto en el Campo de Gibraltar, doscientos kilómetros que resultan un paseo hacia un remanso de paz y diversión (♪ ♫ Ali-ali-ó).  En lo político tumbamos todos los pronósticos adversos en las elecciones autonómicas, el 25 de marzo nos dio la enorme alegría de poder seguir gobernando en Andalucía, una responsabilidad y un compromiso con una forma de hacer las cosas de forma distinta a las que nos impone el pensamiento único y, fruto de ese resultado en las urnas, me he convertido en el portavoz del Gobierno de Pepe Griñán. Un desafío ilusionante, trepidante y exigente que colma con mucho mis aspiraciones y al que me entrego al 100% de mis (limitadas) capacidades.

Desde el punto de vista colectivo es otro cantar. Observo con preocupación y con pesar cómo se desmorona el edificio construido en más de tres décadas de democracia (el consenso constitucional empieza a ser papel mojado), cómo la economía productiva sucumbe ante la especulación y ese ente abstracto que responde al nombre de mercados, cómo la crisis golpea con toda crudeza a cientos de miles de familias y sitúa a casi seis millones de españoles en el drama del desempleo, cómo se multiplican los desahucios por la codicia de unos bancos que no dejan de recibir dinero público a manos llenas, cómo se extiende la pobreza con la ruptura de ese precepto sagrado que es la igualdad de oportunidades, cómo se destruye modelos exitosos como la sanidad pública o la atención a personas con dependencia, cómo la educación se somete al imperio reaccionario de una ideología casposa y de la religión, cómo una reforma laboral pone a los trabajadores de rodillas ante empresarios que disponen del despido barato y del viejo látigo, cómo la desafección hacia la política y lo público se dispara gracias a campañas de una derecha rabiosa que sólo está interesada en el poder y el dinero…  Este año que hoy acaba nos deja en peor situación y nos insinúa un 2013 con muchos riesgos y muy limitadas esperanzas. Esperemos que este presagio no se cumpla y en los próximos meses seamos capaces de ver esa luz al final del túnel que tanto ansiamos tras cinco años de crisis y retrocesos.

Feliz 2013 a todos y todas.

Bajo mínimos

julio 17, 2012

La semana viene cargada, con agendas kilométricas y múltiples ocupaciones. Este calor sofocante no ayuda a superar esta gran cota del mes de julio. El año se me está haciendo largo. Se me agolpan los hitos en este breve lapso de tiempo: dos citas electorales (generales de noviembre y autonómicas de marzo), una variación de registro político hacia un perfil institucional (de la ejecutiva regional del PSOE de Andalucía a la portavocía del Gobierno de la Junta) y dos congresos del partido (regional y provincial de Sevilla) en los dos últimos fines de semana. En este ínterin he cambiado de estado civil (mi deseada boda con Regina) y los preparativos también han requerido una dedicación adicional (todo mereció la pena porque la fiesta fue fantástica y, sobre todo, cumplimos un sueño). Todo este ajetreo sentimental, institucional y orgánico me tiene con las reservas bajo mínimos. Y toca dar el callo hasta que arranque agosto y se vacíen las calles de mi tórrida ciudad natal. Para soltar el estrés hacen falta descanso y desconexión. Como no dispongo de ninguna de estas dos posibilidades, de momento, una de música relajante para hacer más llevadera esta cuesta arriba de canícula y muchas batallas (políticas) por librar en defensa de los intereses de Andalucía.

PD.- Música sugerida por Mayka Ramón (@MaykaRamn en Twitter).

Grandioso fin de semana

mayo 28, 2012

Aún bajo el influjo de un fin de semana maravilloso, plagado de emociones y de diversión, nos toca saborear el placer de lo cotidiano. Antes, sin embargo, corresponde recopilar el catálogo de los intensos momentos vividos, de las continuas muestras de cariño recibidas, de las muchas sonrisas que se dibujaron en nuestras caras, de las lágrimas de felicidad que resbalaron por nuestras mejillas… Sin duda, este fin de semana de mi boda con Regina ha sido el mejor de mi vida, acompañados por nuestros hijos y por las personas que queremos. No se puede pedir más. Y todo en el escenario incomparable de Conil de la Frontera. Nos acompañó la climatología: día de sol radiante, cielo azul deslumbrante, temperatura moderada y viento suave de poniente para amenizar los esponsales. Justo calor meteorológico y desbordante calor interno por la emotividad y las ganas de fiesta. Alta temperatura en mis adentros, con imágenes que han quedado grabadas a fuego: la entrada de Regina a la hacienda más guapa que nunca, el primer beso de casado, las palabras evocadoras de Perujo y Montilla, el lloro incontenido de mi hermana, la mirada plácida de Miguel Ángel, el poema de Benedetti recitado con valor y sentimiento por Daniel, el poderoso baile de Abril, el conmovedor vídeo elaborado por Raquel, la simpática coplilla de Conchi, la juerga flamenca con la novia haciendo gala de su portentosa voz, los besos y abrazos que no cesaron, las miradas cómplices y los rostros de satisfacción… Gracias a todos y a todas los que hicisteis posible con vuestra presencia (física o en la distancia), vuestro amor y vuestra ilusión que este particular momento haya sido grandioso y compartido… Emotivo. Extraordinario. Único.

Me caso… Y me embarco en una travesía de ensueño. En poco más de dos horas pasaré por el Ayuntamiento de San Roque para sellar mi compromiso con Regina. Esta mañana será el acto administrativo de nuestro enlace y mañana la ceremonia civil y, sobre todo, emotiva en Conil de la Frontera, con el Atlántico al fondo. Un rincón y un océano que siempre me evocan buenos recuerdos y donde no me importaría recalar cuando ponga fin a mi vida laboral. Todavía queda para eso. A estas edades, con la cabeza cana, la mochila vital cargada de experiencias y tres niños entre los dos (Miguel Ángel, Daniel y Abril), una boda se vive de manera diferente y, fundamentalmente, con mucha más ilusión. Sin nervios y sin la presión de las convenciones sociales. Sólo el  libre albedrío y el amor me (nos) empujan a dar un paso firme, decidido e imprescindible. (Para algunos inexplicable, indispensable para mí). Con sinceridad y sin vanidad, me encuentro en el mejor momento de mis cuatro décadas largas: estabilidad emocional, un relativo grado de madurez y ganas de vivir a raudales. De este cóctel de buenas sensaciones es responsable la que será mi cónyuge dentro de noventa minutos. No empiezo una nueva vida, continúo el camino que emprendí hace más de tres años. El camino de la felicidad. Un camino compartido con Regina.

Nos cuesta demasiado la autocrítica. Buscamos siempre un culpable o una excusa fútil para no asumir nuestra responsabilidad, una reacción lógica de la naturaleza humana por mucha sotana, bonete o púrpura con la que nos adornemos. La Iglesia católica pierde cada día más afectos, se lo gana a pulso por su inmovilismo e incapacidad para hacer un humilde ejercicio de contrición, asumir su penitencia y rectificar de postulados infumables en los tiempos que corren. Se desangra sin que sus teóricamente lúcidos popes sean capaces de practicar un torniquete de urgencia ante esa pérdida de feligresía. Es tanta la soberbia y la prepotencia que se encastillan en sus posiciones obsoletas, se parapetan en explicaciones absurdas, se enrocan en digresiones chuscas.

En este mapa general de la Iglesia de Roma, el caso español adquiere ribetes esperpénticos. En el año 2010, las bodas civiles casi han duplicado a las religiosas: 49.000 frente a 26.000. La Conferencia Episcopal, en lugar de analizar las razones que sustentan ese vuelco en el comportamiento de la sociedad española, se ha tirado por los cerros de Úbeda, con justificaciones peregrinas y, si me apuran, insultantes contra aquellos que han optado por los juzgados o los ayuntamientos para contraer matrimonio. El portavoz de la cúpula eclesial, monseñor Martínez Camino, equipara el compromiso que acarrea la unión civil con un contrato de telefonía móvil. Sus coléricas palabras no admiten ninguna duda:

El matrimonio religioso es uno y para toda la vida, y además es el formado por un hombre y una mujer, y no por otro tipo de uniones. En cambio, el matrimonio civil se puede repetir hasta cuatro veces al año. [...] Cada tres meses ese contrato se puede disolver de manera unilateral sin aducir razón alguna. El matrimonio civil es un contrato más leve que el hecho de contratar un servicio de telefonía móvil, que a uno le resulta mucho más difícil de rescindir“. (Corte de audio de la Cadena Ser)

Además de esta ristra de sandeces, el prelado apuntó al causante de esta pandemia que azota a la Iglesia. Y cómo no, su dedo acusador ha señalado al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, instigador de “políticas hostiles contra la familia y la vida“. Ya tenemos la coartada perfecta para endosar el fracaso a un tercero que pasaba por allí. No me imaginaba al presidente conspirando desde la Moncloa que la gente no pase por la vicaría. Dice el refranero: errar es humano, pero echarle la culpa al otro es más humano todavía. Por muy divino o aspirante a la gloria que sea el que cometa el yerro.

Sábados de boda

junio 20, 2009

Por segundo sábado consecutivo, con una canícula impresionante incluso al lado del mar, me enfundo el traje y me ajusto la corbata para ir de boda. Hace siete días en Málaga en un cuidado acto civil, hoy en Puerto Real (Cádiz) con el tradicional rito católico. Liturgia itinerante, amistad inquebrantable. Aquél fue un enlace entrañable y jubiloso, donde mi amigo y confidente (entendido en las dos primeras acepciones del diccionario de la RAE) Rafael (Rodríguez) nos mostró, para sorpresa de muchos íntimos, su perfil más sentimental, se abrió rompiendo la norma como un nenúfar en el estanque de su nueva vida con Mabel (Mata). Éste de hoy también atesora vibraciones positivas, efervescencia y emoción a raudales. En apenas dos horas, mi hermano Paco (el único, inigualable e insuperable doctor Perujo) dará el sí a Raquel (Boy) en una ceremonia con mucho compás y aires flamencos. Como hace siete días, se me volverán a erizar los vellos al participar de la ilusión y el sentimiento que los conduce a compartir el futuro (ya con documentos). Momentos vibrantes y tiernos para uno que pasó una vez por el altar y que había dicho hasta la saciedad que de ese agua no bebería de nuevo. No soy un forofo, sino más bien un escéptico, de estas funciones y sus consecuencias. Pero hay caudales que no se detienen ante ningún obstáculo, ¿verdad, musa? La clave está en encontrar ese manantial fresco y cristalino que te empuje a echar raíces, a hacerte sedentario y abandonar la estepa. Todos andamos enrolados en esa búsqueda que trasciende los contratos civiles y las alianzas de oro: el amor es la fuerza más poderosa que nos mueve. Hoy, me siento como un afortunado zahorí que ha descubierto el acuífero de la felicidad, una corriente inagotable, dichosa y, sobre todo, regia.

Más allá del regalo material, mi sencillo y sincero homenaje y deseos de dicha prolongada en el tiempo para los cuatro contrayentes con una poesía prestada de Ángel González:

YA NADA ES AHORA

Largo es el arte; la vida en cambio corta
como un cuchillo
Pero nada ya ahora
-ni siquiera la muerte, por su parte
inmensa-

podrá evitarlo:
exento, libre,

como la niebla que al romper el día
los hondos valles del invierno exhalan,

creciente en un espacio sin fronteras,

ese amor ya sin mí te amará siempre.

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