El escaparate de Titi
julio 9, 2009

El Consejo Audiovisual de Andalucía (CAA) ha elaborado su primer estudio sobre pluralismo político en las televisiones públicas de esta comunidad autónoma. El informe, apoyado en una metodología rigurosa y solvente, hace una radiografía de situación interesante de doce operadores (Canal Sur, TVE y diez emisoras municipales). Los resultados, meramente descriptivos, son públicos y están en la web del Consejo Audiovisual.
No todas las televisiones públicas funcionan con el mismo esquema, con el mismo grado de cumplimiento de su misión de servicio público. Hay algunas, como Canal Sur y TVE, que respetan los principios constitucionales y estatutarios de pluralismo político y derecho de acceso de los grupos políticos y sociales más representativos. Otras municipales, sin embargo, se dedican a la propaganda, a la marginación de la oposición y a la promoción de dirigentes del PP.
Del informe se infiere que el sectarismo y la manipulación campan a sus anchas en televisiones locales que funcionan a impulsos de alcaldes populares y a la sombra de Javier Arenas, con su brazo armado que es la asociación AIERTA. El CAA retrata la gestión sectaria y partidista que hacen de la información y del dinero público en beneficio de unas siglas. El PP cree que las televisiones de aquellos ayuntamientos donde gobierna son de su propiedad.
Estas afirmaciones que se sustentan en datos objetivos y contrastados afectan a operadores como Onda Cádiz, TVM La Línea, Interalmería y, especialmente, RTVM Marbella. Esta última cadena se lleva la palma en ausencia de pluralismo y boicoteo al trabajo de la oposición. El Gobierno local protagoniza el 98,7% de la información política que se emite en sus informativos, aparece en pantalla 65 veces más que el PSOE, primer partido de la oposición. La alcaldesa, Ángeles Titi Muñoz, con 3h11:57, sale 35 veces más que la portavoz socialista, Susana Radio, que durante tres meses sólo ha sumado 5:40 de aparición. La tele de Marbella se ha convertido en un escaparate, una pasarela para la regidora.
Estos guarismos certifican que el PP se apropia de la televisión de todos, que se orquestan campañas de promoción con dinero público, que se margina a la oposición, se laminan las voces discrepantes y se favorece el pensamiento único. Una forma de entender los medios públicos que supone un atentado al pluralismo y una agresión intolerable a las reglas del juego de la democracia.
Sin tiempo
mayo 26, 2009

Ando de cabeza, recorriendo más kilómetros que el baúl de la Piquer (¡qué comparación más anacrónica!). Ayer en Huelva, hoy en poco más de seis horas he ido a Málaga y he vuelto a Sevilla. Una breve reunión y una conferencia de prensa sobre la plataforma multimedia (Aierta) que se ha montado Javier Arenas con las televisiones municipales de ayuntamientos gobernados por el PP pagadas con dinero público, con los impuestos de todos y todas. Se me agolpan los temas de los que escribir y carezco de tiempo material. Podría hacerlo de la reacción tópica de la derecha rancia y centralista tras el anuncio del presidente Zapatero de iniciar con el Plan Andalucía Sostenible el cambio del patrón económico de España; o con la barrabasada de Carlos Iturgaiz, del PP, acusando al Gobierno de permitir que ETA se presente a las elecciones europeas cuando ha sido el Tribunal Constitucional el que ha rectificado a otro órgano jurisdiccional, el Tribunal Supremo, por ausencia de indicios que vinculen con la banda terrorista a la candidatura Iniciativa Internacionalista; o con el nuevo montaje infame publicado por El Mundo en su manía persecutoria contra Manuel Chaves, el enésimo bulo usando a la hija, una simple trabajadora de una empresa, como si fuera la conseguidora de una subvención para una multinacional que ha creado 400 puestos de trabajo directos y un millar indirectos en la zona de Riotinto (Huelva)… Son asuntos que merecen una reflexión más profunda y se me quedan en el tintero… Mañana será otro día y tendré, creo, un ratillo para escribir.
El juguetito de Arenas
mayo 11, 2009

En la derecha la hipocresía y el cinismo campan a sus anchas. Exigen una cosa a los demás y ellos hacen la contraria. Les viene que ni pintado el pasaje evangélico de la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio. Ocurre en muchos ámbitos, por no decir en todos, de su actuación política, pero quizá donde resulta más evidente y vergonzante es en materia de comunicación social.
En el PP tienen montada una cruzada contra Canal Sur, una campaña desaforada de acoso y derribo contra la cadena pública andaluza con el argumento simplón de que es la “televisión del régimen”, una respuesta que sólo responde a la obsesión patológica de su principal dirigente, Javier Arenas, y al mal encaje de sus sucesivas derrotas electorales. En 2005, tras el regreso del hijo pródigo de su periplo en Madrid, Arenas decide montar una red de televisiones municipales de ayuntamientos gobernados por el PP (Aierta) para hacer de contrapeso a la radio y la televisión autonómicas. Él mismo lo reconoce sin ningún tipo de rubor en una entrevista concedida al Grupo Joly. Las hemerotecas albergan esta joya del pensamiento ético y del respeto a las reglas del juego democrático.
Con más de tres años de rodaje, el comportamiento de Aierta es un auténtico escándalo: oscurantismo, uso irregular del dinero público, ausencia de pluralismo, desinformación, partidismo cerril… Es tan sectaria la propuesta de contenidos de Aierta que algunas de las cadenas municipales asociadas relegan sus programas a franja de menor consumo. Este modus operandi se traslada a los ayuntamientos, donde los alcaldes y alcaldesas niegan a la oposición cualquier tipo de documentación e información sobre lo que le cuesta a la ciudadanía este juguetito de Arenas.
Éste es el modelo de comunicación pública del Partido Popular. Nada nuevo bajo el sol: ya sabemos cómo se las gastaba el PP durante los ocho años de gobiernos de José María Aznar, con una televisión a la carta manejada desde la Moncloa a través del condenado Alfredo Urdaci. En ese privilegiado centro aprendió Arenas los tejemanejes para un modelo maquiavélico. Que den menos lecciones y que se apliquen el cuento. Y al menos que sean coherentes: que hagan lo que demandan a los demás, si puede ser.
Hoy aparece una información detallada en El País sobre Aierta y las andanzas del PP con las televisiones municipales públicas con el título Una tele incómoda y misteriosa.

