Una anécdota y una buena conclusión
julio 30, 2012
El encuentro entre los presidentes de los Gobierno de España y Andalucía, Mariano Rajoy y Pepe Griñán, ha dado juego… Político e informativo. Comenzó con una anécdota que pasó desapercibida para muchos de los presentes: Rajoy salía a recibir a Griñán con la bragueta abierta. Momento recogido por un sagaz fotógrafo de ABC. ¿Quién del género masculino no ha pasado por un apuro de este tipo? Media vuelta y asunto resuelto. Bueno, una anécdota que fue el preludio de una reunión positiva, cordial y con resultados concretos.
De momento, a la propuesta del jefe del Ejecutivo andaluz de una Conferencia de Presidentes Autonómicos, Rajoy le ha puesto la fecha de septiembre. También coincidencias en la necesidad de cooperación institucional y diálogo permanente, de dirimir las legítimas discrepancias dentro de la exigible lealtad institucional, de no convertir al Estado de las Autonomías en el chivo expiatorio de una crisis provocada por la avaricia de los mercados financieros, de salvaguardar los servicios públicos fundamentales y de combatir con firmeza el fraude fiscal y también el social y laboral. Griñán le ha solicitado también una revisión del reparto más equitativo de los objetivos del déficit entre Administración General del Estado y comunidades autónomas a razón de 60-40, de acuerdo con la Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria, y avanzar hacia un modelo de financiación autonómica que garantice la igualdad y la nivelación de servicios básicos de las CCAA, un extremo que con el actual no se cumple.
Se abre un nuevo escenario donde el Partido Popular de Andalucía sigue sin encontrar su sitio y con un discurso que lo único que hace es aumentar la desconfianza hacia las autonomías y, por tanto, hacia la solvencia de España. Y es que el Estado de las Autonomías ha de ser parte de la solución y no considerado, como hace la derecha, como un problema. ¿Cuándo se enterarán Zoido y su equipo?


