España ha afrontado este fin de semana una crisis y no una crisis cualquiera rodeada de una ceremonia de la confusión y de mensajes contradictorios. El rescate financiero pone de manifiesto un serio problema de este país para financiarse. No se transmite precisamente confianza vendiendo como éxito una operación de salvamento, precipitada por la caída de Bankia, por los problemas de financiación de algunas entidades financieras y la incapacidad del Estado de acudir en su auxilio.

La gestión de la crisis no ha sido buena. El tono y algunos contenidos de la declaración forzada del presidente del Gobierno no han contribuido a mejorar la imagen de España. (Dio la rueda de prensa a palos ante el escándalo nacional por su silencio y su viaje a Polonia para ver la selección de fútbol). La reacción unánime de la prensa internacional supone una censura a la gestión y la estrategia de comunicación desplegada por el gabinete de Rajoy. La Unión Europea ya ha dejado claro que el rescate, para que el que se dispone una línea de crédito de hasta 100.000 millones de euros, lleva aparejado compromisos y obligaciones por parte de España. La troika vigilará el cumplimiento a rajatabla de exigencias macroeconómicas. Tampoco estuvo fino Rajoy al negar que la cantidad que se pida se computará como deuda pública y que los intereses que genere será considerado déficit. Es decir, no están mirando con lupa y habría que evitar esta operación de reflotamiento del sector financiero recayera sobre las espaldas de los ciudadanos.

No más recortes y no más subida de impuestos, pues en estos momentos de recesión supondría profundizar en la depresión económica. Es el momento de la unidad de acción de las fuerzas políticas, de la transparencia y del cambio de paso para favorecer el estímulo de la economía y la creación de empleo. Todo lo contrario nos hunde más en el hoyo. No conduce al optimismo que la prima de riesgo siga desbocada y que el rescate no haya calmado la avaricia de los especuladores. La confianza española, por desgracia, cotiza a la baja.

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