Mis razones para el Colegio de Periodistas
enero 26, 2012
El Parlamento de Andalucía aprobó ayer por unanimidad la creación del Colegio de Periodistas de Andalucía. En nombre del Grupo Socialista defendí esta ley en la última sesión de la presente legislatura. Éstos fueron mis argumentos y mis razones expuestos desde la tribuna de oradores.
“Como andaluz pero sobre todo como periodista, expreso mi satisfacción por la ley que debatimos y que aprobaremos esta tarde. Esta ley pone el colofón a una legislatura con un fuerte impulso legislativo. Hasta 64 iniciativas legislativas se han aprobado en estos cuatro años, ésta ha sido por tanto una legislatura fecunda y muy beneficiosa para los andaluces.
Damos respuesta al clamor de un sector profesional que está sufriendo unas condiciones laborales que demandan una respuesta firme y comprometida. Y la creación del Colegio de Periodistas supone un avance decisivo en la solución a los muchos obstáculos que tienen que superar los hombres y mujeres que ejercen el periodismo para cumplir con su función social. Un avance decisivo para trabajar sin las penurias salariales y sin las presiones de las empresas editoras.
Nace el colegio en el último acto de legislatura. En un año en el que conmemoramos el bicentenario de la Constitución de 1812. Una carta magna en la que por primera vez se garantizaba y se dignificaba la libertad de información. Una coincidencia de gran valor simbólico.
La creación del colegio ha de servir para encauzar la deriva que se observa en el ejercicio del periodismo. Las asociaciones de la prensa tienen un insuficiente andamiaje jurídico en la defensa de los profesionales. El Colegio persigue reforzar las garantías profesionales, aportar más seguridad jurídica, un blindaje jurídico a los periodistas para poder cumplir el mandato constitucional y defender sus derechos laborales. Por tanto, el Colegio establece el marco para garantizar una información veraz y al servicio de la ciudadanía. No puede ser un instrumento de orientación corporativista sino en beneficio del interés general.
Esta ley contribuye a regular una profesión muy desregulada. La actual situación beneficia el afán de lucro e influencia de las empresas y perjudica a la sociedad y a los profesionales. Quiero hacer desde esta tribuna un alegato por la dignidad del periodismo y los periodistas.
Un alegato desde una perspectiva ética y deontológica. Que suponga romper la primacía de los intereses, muchas veces espurios, de los gestores de las empresas informativas, en menoscabo de la información veraz y la responsabilidad social. Más que nunca urge reclamar la autonomía de las redacciones frente a las presiones de los consejos de administración.
Un alegato contra condiciones sociolaborales denigrantes que sufren los periodistas. En las empresas periodísticas existen demasiados casos de explotación y abusos: titulados que cobran muy por debajo del salario mínimo interprofesional; colaboradores y becarios que hacen el trabajo de redactores de plantilla y se les da una retribución miserable; periodistas que trabajan sin contrato; jornadas laborales maratonianas; dificultades (e incluso amenazas) para la conciliación con la vida personal y familiar; etc.
La inspección de trabajo tiene mucha faena en los medios de comunicación para atajar estos comportamientos irregulares y que atentan contra el estatuto de los trabajadores. Sería ineludible que se pusiera mano a la obra. Algún medio quedaría como el alguacil alguacilado.
Esta situación de precariedad se agudizado con la crisis. Esta crisis económica ha golpeado con dureza al sector de la comunicación en general y al periodismo en particular. En términos relativos, el gremio periodístico es donde más paro se registra. Y donde más se ha cebado la crisis. Las empresas han aprovechado estos momentos de grandes turbulencias o para cerrar o para aliviar las plantillas. Varios miles de periodistas y de personal de los medios han engrosado las listas del INEM.
No se da sólo en los medios pequeños o de menor poder económico. También se conocen atajos de empresas consolidadas para mantener en situación de becarios a titulados con años de experiencia. Se han echado a periodistas contrastados y con experiencia por mileuristas dóciles. Se produce una ecuación perversa, menos medios es igual a menos pluralismo, más paro.
Se está llegando a ofertas de empleo que son una aberración: pagar 0,75 euros por 800 caracteres (medio folio), 2,50 euros por artículos de 250 palabras. El colmo de la desvergüenza es que se recurra al eufemismo de voluntarios para trabajar gratis. No es de extrañar que una asociación de la prensa, en concreto, la de Madrid haya puesto en marcha la campaña GRATIS NO TRABAJO ante este tipo de ofertas humillantes. Y no es la única iniciativa en este sentido.
Con este panorama sombrío, los editores han impuesto el miedo en muchas redacciones. No en todas, por suerte para los profesionales y los ciudadanos. No les interesan los periodistas de raza y con criterio sino aquéllos que acepten sin más sus consignas y además cobrando en muchos casos salarios de miseria.
Todo esto contribuye a un empobrecimiento del producto y al desprestigio de la profesión periodística. Unos profesionales mal pagados y con una gran inestabilidad laboral están más expuestos a las presiones y a perder la independencia.
El Colegio ha de velar por unas condiciones laborales dignas y ha de ser la salvaguarda de un código deontológico de la profesión. Un mayor nivel de competencia y de calidad en el quehacer periodístico redundará en beneficio del sector y también se prestará un mejor servicio a la ciudadanía. Una democracia es más plena cuanto mejor funcionan los medios de comunicación y más se garantiza la información veraz.
Como Martin Luther King, también tengo un sueño.
Un sueño que contempla un periodismo de calidad, crítico y con vocación cívica.
Un sueño que contempla unos medios de comunicación que cumplan su función social y dejen de anteponer sus intereses económicos e ideológicos en detrimento de la información veraz.
Un sueño donde se respetan los derechos de los periodistas como trabajadores.
Un sueño donde se existe un marco de relaciones laborales que dignifica a los profesionales y no los esclavice.
Un sueño donde el periodista recibe un salario digno, como reconoce la Constitución a todos los españoles.
Y para conseguir que este sueño sea realidad, el Colegio de Periodistas constituye el primer paso.”
Foto.- Federación Andaluza de Asociaciones de la Prensa.


