Pons vende crecepelo
septiembre 8, 2011
No es tiempo de frivolidad ni demagogia. Tampoco de pócimas mágicas o ungüentos milagrosos. Ni de charlatanes de feria vendiendo crecepelo. Que Estaban González Pons, el vocero oficial del Partido Popular, se saque de la chistera tres millones y medios de puestos de trabajo en la próxima legislatura suena a truco pobre o engaño sin compasión ni pudor. Esos brindis al sol, como escuchaba esta mañana en la radio, no generan ilusión, sino ilusionismo… y del malo. En estos momentos de crisis financiera, con la espada de Damocles de una nueva recesión económica internacional pendiendo inmisericorde, no resulta creíble ni sensato generar expectativas falsas a una ciudadanía que tiene como principal preocupación el empleo y con tantas familias sufriendo por el escaso dinamismo del mercado laboral.
Ni antes pero mucho menos ahora las campañas electorales se pueden afrontar como una subasta. Rigor y seriedad han de caracterizar las propuestas de los partidos con vistas a las elecciones generales del 20 de noviembre. Ha provocado tanto desconcierto el cohete electoralista lanzado por González Pons que nadie de su partido ha seguido el señuelo y la propia oficina de comunicación del PP no incluyó tan desmesurada cifra en la nota de prensa remitida tras el acto. Quizá el portavoz del PP lanzó la piedra y escondió la mano, puso en órbita un globo-sonda para pulsar la respuesta de la sociedad. Como tamaño farol no ha encontrado una acogida favorable, le han puesto una sordina urgente al debate. El susodicho ya se ha tenido que comer sus propias palabras.
Una cuestión más: si tienen una varita mágica para combatir el desempleo, ¿por qué no la han utilizado en las muchas comunidades y ayuntamiento donde gobiernan? ¿Por qué no han arrimado el hombro con el Gobierno de España en lugar de cruzarse de brazos? Moraleja: no están tomando el pelo.
Foto.- Efe en 20 minutos.


