Hasta el gorro de Aznar
abril 18, 2011
Cada día resulta más difícil aguantar a este personaje tan engreído, tan desagradable, tan estomagante, tan soberbio, tan tétrico. José María Aznar se retiró de la política activa por el portillo de la indignación, por la ratonera de las mentiras, por la puerta falsa de la manipulación, pero su vanidad le impide irse de una manera definitiva. No cesa en sus críticas desabridas e infundadas a España, no deja de interferir en la vida de su partido, no para de pontificar desde los púlpitos del rencor. No da ese necesario paso atrás para ejercer con perfil institucional su rol de ex presidente. Si no quiere pasar a la reserva de la derecha, que se deje de subterfugios y que tome el mando de la estrategia del Partido Popular. No queda ni apropiado ni elegante marcar el ritmo desde el búnker de la FAES con control remoto.



abril 18, 2011 a las 10:42 am
[...] han escrito: Enric Casanovas, Domingo R. Ortega Galindo, Miguel Ángel Vázquez, Nicolás Mengual, Víctor J. [...]
abril 18, 2011 a las 11:39 am
[...] abril 18th, 2011 § Dejar un comentario Cada día resulta más difícil aguantar a este personaje tan engreído, tan desagradable, tan estomagante, tan soberbio, tan tétrico. José María Aznar se retiró de la política activa por el portillo de la indignación, por la ratonera de las mentiras, por la puerta falsa de la manipulación, pero su vanidad le impide irse de una manera definitiva. No cesa en sus críticas desabridas e infundadas a España, no deja de interferir en la vida de su partido, … Read More [...]