Monjas forradas
marzo 10, 2011
Todavía no salgo de mi asombro: ¡Unas monjas de clausura de Zaragoza denuncian el robo de 1,5 millones de euros! La reacción a bote pronto es de lógica repulsa a la fechoría de los delincuentes. Pero cuando interiorizas la noticia, te asalta un tremendo interrogante: ¿Cómo han conseguido estas hermanas acumular semejante patrimonio? A medida que conoces más detalles, del estupor pasas progresivamente a la indignación: ¡Y encima lo tenían en billetes de 500 euros!
Muchas personas se las ven moradas para llegar a final de mes y estas representantes de la Iglesia católica, con su teórico voto de pobreza, estaban atiborradas de billetes morados. Los tenían guardados en bolsas de plástico en un armario. ¿No estaría más seguro ese montante en una cuenta corriente? ¿Por qué no había sido declarada a Hacienda tamaña fortuna? La colecta del cepillo del convento, la repostería o el trabajo de bordado no dan para tanto. ¿Tendrá origen legal esa voluminosa cantidad? Quizá las monjas sólo sean las receptoras de un óbolo a través de la herencia de una creyente, el donativo de un narcotraficante arrepentido o la limosna de las ganancias de un especulador.
Las religiosas argumentan que ese dinero son todos sus ahorros gracias a la contribución de una sor con dotes artísticas cuyas pinturas están muy cotizadas. Un dibujo, según su versión, está por encima de los 5.000 euros y un cuadro puede costar hasta 50.000 euros. Si es tan prolífica como Picasso y la inspiración siempre la coge pintando, la monja tendrá que estar explotada y no acudirá a ninguna de las celebraciones eucarísticas para no apartarse de la paleta y el caballete.
Venga de donde venga semejante cantidad, hace falta una aclaración pública y urgente. Si fuera un cargo político el que tuviera en su casa dinero abundante de dudosa procedencia, cuando menos ya le habría caído la pena del telediario. De momento, la Policía no sólo investiga el robo sino el origen del dinero ¿negro?
Foto.- La Voz Libre.


